El martes, un equipo de la sección Defraudación y Estafas secuestró dos vehículos que habían sido entregados por sus propietarios para ser llevados a Buenos Aires. Ambos habían caído en el engaño de los estafadores conducidos por un hombre que usó la identidad de Tomás Alberto Salvatierra para realizar las contrataciones. Según los testimonios de las víctimas, este sospechoso hablaba con acento porteño.

Según el parte policial, en el procedimiento en el que se secuestraron los vehículos, que habían quedado en un estacionamiento ubicado en 24 de Septiembre al 900, se aprehendió a una persona procedente de Buenos Aires que tenía un portafolios con información vital para la pesquisa. Dentro de esos documentos figuraba un precontrato de una de las víctimas que estaba por arrendar cuatro vehículos de alta gama, entre los que estaban incluidos una pick-up marca Nissan y una camioneta marca Chrysler.

Al ampliar la investigación, los pesquisas descubrieron que este mismo modus operandi fue utilizado hace unos meses en Neuquén. "En noviembre del año pasado la Policía de esa provincia recibió siete denuncias por el robo de sus vehículos. Todos habían sido estafados de la misma manera que los hicieron acá", dijo el comisario Francisco Picón, jefe de Defraudación y Estafas.

En una publicación del diario "La Mañana" de Neuquén del 5 de noviembre de 2011 se informa sobre el allanamiento a dos escribanías ubicadas en el centro de esa ciudad, que habrían estado involucradas en la firma de los contratos de arrendamiento de vehículos. En Tucumán, por el momento sólo hay una escribanía que fue mencionada. Sin embargo, todavía no se ordenó ninguna medida judicial que la involucre. La causa que investiga Picón tiene secuestrados por el momento un VW Voyage y un Renault Megane y desvinculó a la empresa petrolera que era mencionada para captar a las víctimas.