Hace tres meses que el drugstore TKM abrió sus puertas en calle Ayacucho al 300 y ya se sumó a la lista de comercios víctimas de asaltos en Barrio Sur.

Su dueño es Nicolás Ortolani, un joven de 23 años. El martes a la siesta se encontraba dentro del local junto a su empleada. Cuando se retiró al depósito que tienen atrás, un hombre ingresó con un arma en la mano.

"Yo no lo escuché porque hablaba despacio, pero cuando sentí el ruido de la caja salí y vi que se estaba llevando la plata", contó Nicolás.

Además de los $ 1.400 de la recaudación, el hombre se alzó con el teléfono celular del comerciante. "Nos llevó a los dos atrás y nos dijo que no salgamos hasta que se fuera. Estaba nervioso", agregó el joven.

Tanto él como su empleada se mostraron molestos por la falta de seguridad que hay en la zona. "No hay un policía en la calle y es al vicio hacer la denuncia", reclamó Nicolás, que ahora decidió atender al público a través de las enormes rejas que protegen al local. Esa es la modalidad de venta a partir de la siesta y hasta las 23, cuando cierra las puertas.

Muchos de los comerciantes que trabajan sobre esa calle se quejaron por los constantes asaltos. Pero las presas más fáciles parecen ser los negocios chicos, donde atiende una o dos personas.

La única cámara de seguridad está ubicada en la esquina de Bolívar y Ayacucho. "Pero la tapan los árboles", aseguraron los vecinos.