En el cementerio municipal de Tafí Viejo, los muertos no pueden descansar en paz. Los ladrones de tumbas no se lo permiten. En Los últimos meses, los ataques a los mausoleos se repitieron uno tras otro. Los delincuentes no perdonaron ninguna pieza de metal o de mármol que encuentren. Hay casos en los que ni siquiera las manijas de los ataúdes se salvaron. Todo lo que podía ser reducido para conseguir dinero fue a parar a sus bolsas. Incluso, hubo algunas familias que prefirieron demoler los sepulcros y colocar en tierra los restos de sus seres queridos para dejar de padecer los robos.

Disgustados por esta situación, un grupo de familiares reclamó públicamente lo que estaba ocurriendo. Sin embargo, dijeron que recibieron amenazas por difundir lo que ocurre en el cementerio. "Acá se llevaron hasta las puertas de los sepulcros. Hace cuatro meses encontramos un colchón dentro del mausoleo. Parece que alguna persona estuvo durmiendo en ese lugar", dijo Víctor R., quien, de igual modo que el resto de las personas que reclamaron, pidió que se reserve su identidad. "En esta ciudad (por Tafí Viejo) nadie puede hablar por temor a las represalias. El miércoles por la tarde, luego de que comenzáramos a contar lo que está sucediendo, me llamaron y me dijeron ?dejá de hablar p...? y me cortaron el teléfono", afirmó.

Además dijo que, a pesar de que denunciaron los robos en la comisaría de Villa Obrera, nunca pudieron recuperar ninguno de los elementos que les robaron. Salvador B., otro de los consultados por LA GACETA, señaló que, a pesar de la nueva iluminación y los arreglos que se hicieron en el cementerio, la inseguridad continúa siendo un aspecto que debe resolverse. "Queremos que la Policía controle el cementerio. En este lugar sólo están los serenos que no tienen cómo defenderse. Son empleados municipales y están expuestos a cualquier tipo de agresión por parte de los asaltantes", manifestó. La preocupación de los taficeños crece y algunos consideran que lo único que falta es que los asaltantes se lleven los cajones de los difuntos para vender la madera.

Santuarios profanados
Según dijeron los vecinos de Tafi Viejo, los ladrones de tumbas tampoco respetan las imágenes religiosas. "Barretean las puertas y sacan todo. A nosotros nos rompieron los vidrios y hasta nos robaron los santos y las vírgenes que teníamos en el santuario que hicimos para rezar por nuestros muertos", dijo Soledad V., otra de las damnificadas por los robos.

Además del daño emocional que causa este tipo de robos, las vecinos dijeron que deben reponer lo que se llevaron. "Una placa cuesta más de $ 800. Nosotros pagamos los impuestos para el cuidado y mantenimiento del cementerio, pero desde el municipio no tenemos ninguna respuesta", agregó Soledad.

Los controles policiales
Según fuentes policiales de la comisaría de la Villa Obrera, en Tafí Viejo, la seguridad dentro del cementerio está bajo la responsabilidad de los serenos municipales. Aunque la Policía realiza patrullajes por fuera del predio. A su vez, reconocieron que se reciben denuncias por robos a tumbas. "No podemos decir cuántos robos ocurren por mes, pero frecuentemente se producen ilícitos en el cementerio", señalaron las fuentes.