Por Arturo Gómez López - Psicólogo
Las horas dedicadas a una actividad específica, como ver televisión, no son en sí mismas "buenas o malas". No está mal querer desconectarse del trabajo o buscar diversión en la TV. Tal vez deberíamos revisar qué es lo que dejamos de hacer por dedicarle demasiado tiempo a eso. Pero este planteo es igual de válido para quién duerme, lee, trabaja o esta en la PC en exceso. En Tucumán, mucha gente dice poner el televisor "como una compañía", sobre todo gente que vive sola o está gran parte del día sola. Es muy probable que no lo mire y que ni siquiera lo escuche. Y si fuera encuestado diría que el televisor está prendido mucho más de tres horas diarias.
También es cierto que se ha instalado mucho a nivel social el consumo masivo de realities y programas de entretenimiento que, por supuesto, están en los horarios en los que la gente está en su casa (mediodía, siesta y noche). Sobran los ejemplos de ese tipo de programas: Gran Hermano, Intrusos, Tinelli. Es probable que esos programas estén asociados a la satisfacción de la necesidad de "sentirse bien". Y muy bueno sería analizar por qué son esos los programas que hacen sentir bien a la gente. Sin dudas generan el efecto de "unir a la familia" alrededor del TV. Pero se reúnen para ver y hablar acerca de la vida de otros, no de la propia... y eso sí es evadir la conexión no sólo con nosotros mismos, sino también con nuestros familiares y amigos.