Pedro Monzón vivió una de esas mañanas que cualquier técnico ruega no tener y que tampoco le desea ni al peor de sus enemigos. El equipo fue derrotado por Gimnasia y Esgrima La Plata 1 a 0 en un duelo en el que terminaron lesionados Héctor López y Nicolás Triviño. Para colmo, desde Buenos Aires se confirmó que Ferro insiste en quedarse con los servicios de Gustavo Balvorín, una pieza clave en la ofensiva del equipo de La Ciudadela.

El juego fuerte de los platenses y la permisividad del árbitro atentaron contra los jugadores "santos". El "Arenero" terminó con un golpe en el tobillo derecho y Triviño, con una molestia en la rodilla derecha. "Voy a ver cómo sigue todo esto", dijo el defensor. Monzón sabe que puede tener problemas para el clásico del domingo, puesto que los dos venían siendo titulares indiscutidos.

El entrenador evaluará en las próximas horas el estado físico de los futbolistas. El caso más grave es el de Triviño, puesto que Emanuel Loeschbor aún no está totalmente recuperado de la operación de nariz que se realizó en diciembre.

Fallas y algo más

Además del problema de los lesionados, el "santo" tuvo varias situaciones de gol, pero sus hombres no estuvieron finos a la hora de la definición y desperdiciaron varias chances para al menos empatar el encuentro. "Más allá de que estamos en plena preparación, a nadie le gusta perder ni en los amistosos. Sin embargo, creo que estos encuentros sirven para ir tomando forma. La idea es llegar de la mejor preparación posible al partido con Alumni", destacó Balvorín.

El delantero reconoció que el lunes, Mario Gómez, técnico de Ferro, se comunicó con él para ofrecerle continuar con su carrera en el club de Caballito. "Él no pierde las esperanzas de que pueda incorporarme, pero antes de viajar tuve una conversación con el presidente (Emilio) Luque, en la que le dije que quería quedarme en el club, pero que deseaba tener la seguridad de que las cosas iban a seguir de manera ordenada. Pretendo cumplir con mi palabra de seguir en el club", avisó.

Pero más allá de lo que ocurra en el futuro, por la cabeza de Balvorín está dando vuelta un tema que tiene en vilo a los tucumanos: el clásico. "Los dos equipos estamos en condiciones de darles una alegría a nuestros hinchas. Dios quiera que los simpatizantes de San Martín se vayan festejando a La Ciudadela", concluyó.

Con una máscara

Loeschbor, que se recupera de de una cirugía de nariz, probó jugar con una máscara de protección. Incómodo, con el correr de los minutos, se la sacó y se la dio al arquero Diego Pave.