"Ha muerto uno de los políticos más grandes del siglo". Encabezado por el jefe de Gobierno español, Mariano Rajoy, el mundo de la política, a la que Manuel Fraga Iribarne dedicó 60 años de su vida, lamentó el deceso de uno de sus decanos y, con excepciones, trató de evitar la controversia que suscitaba el ex ministro de Información y Turismo del dictador, Francisco Franco. Pero la figura del último superviviente público de aquella época generó distintas lecturas.
"Un hombre clave en la Transición, uno de los momentos más decisivos de la historia de España", lo calificó Rajoy, quien fue el primero en acudir al céntrico domicilio madrileño de Fraga, donde el fundador del Partido Popular (PP) murió el domingo, a los 89 años. Aunque el Congreso de los Diputados, el Senado y la Xunta de Galicia, que presidió entre 1990 y 2005, ofrecieron sus sedes para la capilla ardiente, su familia quiso que se la instalara en su casa.
Los reyes Juan Carlos y Sofía y los príncipes Felipe y Letizia enviaron sendos telegramas de pésame, en los que destacaron que fue un "gran servidor del Estado".
El ex Presidente del Gobierno, José María Aznar, elegido por Fraga como su sucesor y puesto al frente del PP en 1989, pidió "a todos los españoles que sepan que se ha ido una persona cuyo nombre merece ser escrito en mayúscula".
Aperturista para unos, rémora de la dictadura para otros, Fraga se inició en la política en 1951. Fue el artífice del boom turístico de España con Franco, con quien impulsó la Ley de Prensa e Imprenta, que supuso cierta apertura al régimen (del cual fue embajador en el Reino Unido). Pero la mayoría de clase política española quiso hoy dejar de lado esos años.
"Supo entender la necesidad de cambiar e integrarse en el sistema democrático", recordó el ex vicepresidente socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, mientras que el ex mandatario, José Luis Rodríguez Zapatero, destacó su trayectoria "definida por el servicio público".
Para el histórico líder comunista Santiago Carrillo, el mérito de Fraga estuvo en su "talento para adaptarse a los tiempos", aunque aclaró que su historia y su vida fueron muy contradictorias.
No todos fueron elogios. "En la transición hubo mucha generosidad y no por parte de algunos como Fraga; no podemos estar en su laudatorio", dijo el titular del Partido Nacionalista Vasco, Iñigo Urkullu; y el líder de Izquierda Unida, Cayo Lara, lamentó que el ex senador entre 2006 y el año pasado haya muerto sin que el PP hubiese condenado el franquismo. (DPA)