NUEVA YORK, Estados Unidos.- Luego de más de 14.000 presentaciones, en casi 170 años de historia, nadie imaginó jamás que llegaría el día en que la Filarmónica de Nueva York detuviera su marcha, aunque fuera por unos cuantos minutos, y mucho menos por la razón que la obligó a hacerlo.

Como ocurre usualmente en lugares públicos donde se realizan espectáculos, un celular -específicamente un iPhone- comenzó a sonar en medio de la presentación de la banda clásica, cuyo director, Alan Gilbert, perdió los estribos y detuvo a sus músicos sin pensarlo dos veces.

Transcurría el último movimiento de la Novena sinfonía del checo Gustav Mahler, cuando el ringtone del smartphone llamó la atención de Gilbert. Es que el dueño del dispositivo estaba sentado en la primera fila, lo bastante cerca como para llamar la atención del director de orquesta.

El músico comenzó a gestipular desde el escenario, mientras la banda continuaba sonando. Al no darse por aludido el espectador, Gilbert detuvo completamente a sus músicos y se acercó para enfrentar cara a cara al dueño del iPhone. "¿Está apagado? ¿Va a volver a sonar?", preguntó el director al hombre, que sólo se limitó a asentir con la cabeza.

El espectáculo se reanudó minutos después del exabrupto, con aplausos del público y silbidos para el desafortunado fanático de la tecnología. (ULTIMAS NOTICIAS - Especial)