Ingrata situación la de él. Sabe que está a un día de ser la mira de todas las balas que se comiencen a cruzar desde el mismo momento en que San Martín y Atlético larguen el clásico del Torneo de Verano 100 años LA GACETA. Sin embargo, Ariel Montero está preparado. Además, será testigo de lujo en La Ciudadela. Es que su misión es nada menos que impartir justicia en el duelo más esperado.

Tranquilo y ansioso a la vez, el hombre conoce la receta para que la situación no lo sobrepase. "A un clásico lo vivimos como si fuéramos un jugador más", tira, y deja en claro la forma en que afrontará lo que viene. "Tenemos que estar en todos los detalles, concentrados al máximo para no cometer errores", agrega. Montero sabe lo que dice y que esta vaya a ser la tercera vez que deba mediar entre "santos" y "decanos" lo califican para estar a la altura de la circunstancia. "Por el entorno, los cánticos y el colorido, disfruto mucho de estos partidos. No siento ningún tipo de presión extra", especifica, desbordando entereza ante su situación.

Y el magistrado del fútbol no se queda allí, también se enfila tras aquellos que apostaron por un nuevo clásico, con la presencia de partes locales y visitantes como el detalle sobresaliente. "Es bueno que se haya decidido jugar con las dos hinchadas. El público tucumano que asista, en especial la familia, deberá estar predispuesta a gozar el espectáculo", indicó.

Será un partido especial, lo sabe, por eso Montero se preparó de una manera especial desde el momento en que lo notificaron como árbitro del encuentro. "Sabemos que esto es una responsabilidad muy grande", larga, mientras va contando las horas que restan para calzarse traje, silbato y tarjetas y salir al campo.

Montero no para de hablar en plural. En cada una de sus definiciones tuvo en cuenta a quienes lo acompañarán en la travesía. Ellos asistieron cada uno de sus dichos, pero también tienen los propios.

Por ejemplo Ricardo Carrizo, uno de los asistentes de mañana, conoce a su compañero como nadie. "No será la primera vez que me toque dirigir con Ariel. En la B Nacional sumamos 48 partidos juntos. Esto nos permite entendernos casi a la perfección", señaló.

A ellos no les hace falta un intercomunicador. Un gesto, una mirada, o cualquiera sea la seña les basta para entenderse.

El segundo asistente es Sebastián Barrionuevo, que se prepara para vivir su primera vez en el asunto. "Estoy tranquilo. Sé que tendré el respaldo de mis compañeros. Será un partido vibrante cargado de emociones. Para nosotros la presión no existe". Si el hombre dirige como habla y califica lo que se le viene, entonces seguramente no tendrá demasiados problemas.

Pedro Argañaraz completará el cuarteto de negro, y al igual que su grupo, tiene todo listo para cumplir su rol a la perfección. "Mi función es distinta, pero debo estar muy atento con lo que ocurre dentro y fuera del campo para asistir a mis compañeros", cuenta el cuarto árbitro.

La pandilla se guarda para el final su mensaje más importante. "Mañana será el fútbol tucumano quien deba triunfar. Hay que dar una buena imagen. Gran parte del país estará atento a lo que sucede con nuestro clásico", concluyó.