La Policía realizó un allanamiento en El Colmenar y secuestró un machete, una "tumbera" y cinco cartuchos de escopeta. Estos elementos habrían sido utilizados en un enfrentamiento entre algunos vecinos de El Colmenar y un grupo de policías que perseguía a un fugitivo. El hecho ocurrió el lunes a la madrugada.
El allanamiento se realizó ayer al mediodía en la calle Diego de Rojas al 400. Y, a pesar de que no se registraron nuevos enfrentamientos, se aprehendió a dos personas que no están vinculadas con la causa que investiga la Fiscalía VII. Según la Policía, una de estas personas es menor de edad y quedó a disposición de sus padres, mientras que el segundo aprehendido permanece detenido por una contravención.
El comisario Luis Alberto Bacas, jefe de la seccional 10ª, estuvo a cargo del operativo y dijo que hay cuatro personas identificadas que estarían involucradas en la disputa del lunes con la Policía. "Por el momento, no hay órdenes de detención pero todo lo que secuestramos será útil para la investigación", dijo Bacas.
El origen del conflicto
El lunes a las 21.30 un hombre que conducía un carro tirado a caballo se detuvo en la avenida San Ramón al 500, en El Colmenar. Se bajó y con un machete en la mano atacó a un menor que estaba parado en ese lugar. Según los testigos, el agresor tenía el torso cubierto por tatuajes y sólo vestía una bermuda en el momento que atacó a su víctima. Al verse amenazado, el adolescente subió a una moto y con la ayuda de los vecinos logró escapar. El agresor corrió detrás suyo, pero no lo alcanzó. Al no poder asestarle ningún "machetazo" al joven, el hombre volvió a subir al carro y se fue.
Los vecinos llamaron a la Policía, pero cuando los uniformados llegaron el sospechoso ya no estaba. Al parecer, todo había terminado pero no para el agresor. "A las 00.30 volvió a la vereda donde había atacado al adolescente. Machete en mano, increpó a los vecinos reclamándoles porque lo habían demandado. En ese momento dos policías intentaron detenerlo pero el hombre escapó", dijo Bacas.
El comisario explicó que, en su huida, el fugitivo esquivó todos los vehículos que se le cruzaron para cerrarle el paso, demostrando una notable conducción sobre el animal. Así llegó hasta la calle Diego de Rojas al 400. Allí giró a la derecha y se ocultó. La calle estaba oscura; los oficiales Matías Palomino y Benito Mena intentaron seguirlo pero fueron repelidos a pedradas por los vecinos. Pidieron refuerzos para hacer un segundo intento. Pero en esa ocasión Mena recibió un disparo en el pecho y Palomino se lesionó una pierna al ser alcanzado por un cascote. Ambos policías están fuera de peligro, pero todavía no pudieron volver a trabajar.