Típico de los culebrones televisivos. Cuando parece que la calma se apodera de la tira diaria, un villano mete la cuchara y remueve el avispero. En Atlético están acostumbrados a estos altibajos emocionales que entrega semestre a semestre el mercado de pases del fútbol nacional. Se gana y se pierde en esta lucha por sumar caras nuevas a un plantel.

Heber Arriola había allanado su camino desde Perú hacia Tucumán. Fue rápido a la hora de hacer los mandados; no esperó hasta el regreso a Universidad de San Martín y avisó que su incorporación al "decano" estaba casi asegurada. Casi, no al 100%. Y mientras el delantero armaba las valijas con el plan de despedida en la mano, Tigre, el Tigre de Primera, le movió la estantería y le acercó una propuesta para jugar allí la próxima temporada. Según dicen, Martín Galmarini, capitán del "matador", tiene una buena relación con Arriola y ese fue el detonante para que "Pato" insista en sumar al artillero a Victoria. Problemas para Atlético.

"Estamos al tanto de esa situación. El nos dijo que venía, nos dio su palabra y lo esperamos. Sé que lo de Tigre es tentador, pero ya queda en él", argumentó Mario Leito, para nada aturdido si no se llega a dar el arribo de Arriola. "Es el jugador que nos pidió el técnico; lo esperaremos, pero si no se llega a dar, saldremos a buscar otros nombres", aclaró por si acaso el presidente albiceleste.

Entre los pros y contras que tendrá que meditar el nueve, más allá de lo económico, están:

1) En Tigre va a pelear un puesto con Luna, Maggiolo y una larga lista. En Atlético no. Viene a ser titular, ya que es el nueve de área que necesita "Chocho".

2) Uno milita en Primera y el otro en la B Nacional. Ahí quizás la balanza se incline para el lado del Gran Buenos Aires y no para el norte criollo.

Las escasas muestras de desesperación "decanas" parten de que Llop ya tiene el equipo. Entonces, si no se consigue lo que él quiere, ¿para qué traer un paquete?.