Por Jorge Jiménez - Ministro de Economía
La ampliación del Plan Federal de Desendeudamiento de las provincias significará mayor previsión financiera para los próximos dos años. Esa previsibilidad se traduce en el cumplimiento, en tiempo y en forma, de las obligaciones del Estado. Pero, además, incrementar la inversión en obras públicas.
En otras palabras, hablamos de un desahogo de la presión financiera, ya que se pueden reorganizar las finanzas del año con mayor libertar para la caja.
La plata que se ahorra con este período de gracia de dos años se volcará, en definitiva, a la actividad económica, con el fin de que no decaiga ante las proyecciones sobre un posible impacto de la crisis financiera internacional en la Argentina. Se mira desde otra perspectiva, más tranquilo por lo que se puede venir.
Antes de que se dé a conocer esta decisión presidencial, Tucumán hizo las proyecciones para abonar alrededor de $ 26 millones de los vencimientos mensuales de deuda. Eso era los que nos iban a descontar de la coparticipación e, indudablemente, hubiera significado menos obras públicas.
En definitiva, la decisión de la presidenta, Cristina Fernández, nos plantea dos horizontes: por un lado dos años más de tranquilidad financiera y, por otro, la redistribución de la carga financiera durante los próximos 20 años.