El pronóstico del tiempo ha comenzado a tener gran importancia para los tucumanos. Especialmente en verano, cuando la temperatura sube a valores altos que puede llegar a afectarles la tranquilidad familiar. El agobiante calor de las últimas semanas ha puesto nuevamente al descubierto las dificultades que padece el sistema de provisión de energía para cubrir la demanda de electricidad. Lo manifestado por los principales ejecutivos de EDET -la compañía prestataria del servicio de distribución energética en la provincia- y de Trasnoa -la empresa transportadora-, respecto de que no están en condiciones de asegurar la provisión regular del servicio en estas emergencias climáticas, no hace más que agravar el cuadro de preocupación. Así, amplios sectores de la población se han visto perjudicados por largos cortes del suministro. Y se han recogido casos de que esta carencia ha puesto en riesgo más de una vida y de la cobertura de otros servicios que dependen del abastecimiento eléctrico.

Los continuos reclamos y advertencias de las organizaciones de usuarios y consumidores y de muchas empresas e instituciones sociales exponen que no sólo el ambiente hogareño padece esta dificultad, sino que se ha convertido en un problema que puede impactar seriamente en la actividad económica. EDET ha pedido que los tucumanos usen la menor cantidad de energía posible en sus viviendas y ha sugerido distintas maneras de ahorrar el consumo; otro tanto ha dicho Trasnoa. Sin embargo, en esa línea, los expertos han hecho hincapié en que una parte del problema de cobertura se debe a que las empresas no han efectuado las inversiones suficientes para hacer frente a una situación como la que se viene generando. Con mayores y mejores inversiones el impacto de las altas temperaturas podría haberse mitigado, es la síntesis del diagnóstico. También habría que agregar que los equipos de aire acondicionado -fundamentales para combatir los veranos tórridos- han dejado de ser artículos suntuarios para convertirse en un bien de uso generalizado, y que el precio de la tarifa de la luz, que surge de la decisión de una audiencia pública -fórmula que contempla más el interés público que el de la empresa- han favorecido la fuerte escalada del consumo.

Pero este sombrío escenario y sus perspectivas de incertidumbre parecen no haber impactado en las autoridades de control del servicio y en los funcionarios del Gobierno que, por compromiso y responsabilidad de sus cargos, tienen la obligación de velar por el cumplimiento de las normas. Está previsto en la legislación que sucedió a la privatización del servicio que los planes de inversiones y la agenda de trabajo del sector privado las debe controlar y pautar el ente regulador (el Epret o el recientemente creado) lo mismo que los planes de apoyo gubernamental para el área y las prioridades a desarrollar en una actividad estratégica.

Ante las perspectivas de que este verano transcurra con elevadas temperaturas, parece más que merituada una rápida reacción oficial para encausar las acciones posibles a fin de mitigar la escasez. A la distribuidora le corresponde realizar el mayor esfuerzo posible para responder ante este cuadro de necesidad y a los tucumanos les toca sumar su esfuerzo y solidaridad para enfrentar la emergencia. Esta situación demanda una cuota grande de responsabilidad de las partes involucradas en la provisión del servicio.