El préstamo de Heber Arriola comienza a transitar una zona peligrosa. Alejados de la tranquilidad con la que parecieron iniciarse las negociaciones, el camino hacia la contratación del delantero entró en una nube de inseguridad, cuyas víctimas pueden ser varias: Juan Manuel Llop, el jugador y los dirigentes "decanos". Pensar en volver hacia atrás no es una opción, por eso "Chocho" llamó al delantero en el día de Nochebuena. La idea no era ponerle la pistola en el oído, pero sí dejarle en claro sus necesidades: le preguntó si su deseo real era venir a Atlético y le admitió la urgencia por solucionar su situación; de lo contrario, su presencia en el área "decana" será sólo una sensación.
El DT recibió la respuesta esperada, ya que el delantero de Universidad San Martín le aclaró que tiene ganas de estar. Según el representante del jugador, Marcos Garzia, otra razón para que Arriola desembarque en Tucumán son sus ganas de establecerse en el país junto a su familia. Sin embargo, las voluntades no lo hacen todo. "Queremos acelerar los tiempos y, si no se da, tenemos pensados otros jugadores", aclaró Llop. Ultimátum a la vista.
Una piedra en el zapato
La principal traba en el pase de Arriola reside en las pretensiones económicas del club peruano. Ellos quieren más dinero para prestar al artillero, algo que en 25 de Mayo y Chile están analizando.
De fracasar el trato, los perdedores serían varios:
1) El técnico no verá realizado su deseo, manifestado en la carpeta de refuerzos que pidió.
2) Según dicen, el nueve se desvive por jugar en Atlético y por volver al país, pero...
3) El tiempo es oro, ya que se podrán contratar jugadores hasta el 4 de enero, así que los directivos deberán apurarse.