Los torneos de póker en Tucumán son cosa del recuerdo. Por eso los jugadores de alto nivel, como Elías Escandar, suelen analizar la posibilidad de emigrar a Buenos Aires, donde hay más posibilidades para los profesionales.
"Acá sólo se juega de manera informal, en mesas cash y entre amigos. Antes el Casino tenía póker, pero ya no. Así que para jugar en torneos profesionales sí o sí hay que viajar. En algún momento pensé en irme a vivir a Buenos Aires: conozco mucha gente y hay más posibilidades para los jugadores profesionales. Pero el problema es que allá hay un nivel altísimo y mucha más competencia. Entonces no termina siendo tan redituable; en cambio, acá en Tucumán es más fácil ganar en las mesas cash, y yo me mantengo de esa forma. Además, irse a Buenos Aires implica un montón de cosas: la vida es distinta, la gente es diferente. Allá, en el ambiente del poker los jugadores pierden el sentido de la plata, pierden la dimensión de lo que tienen, y yo no quiero eso para mí", explica "El Turco".
Él utiliza gran parte del dinero que gana para seguir jugando. "Cuando gano un premio muy importante lo invierto, pero si no, lo uso para seguir jugando. La entrada más cara para un torneo cuesta $ 7.000; en un año podés gastar como mucho $100.000 en torneos y al resto de la plata la podés utilizar para comprar algo, para hacer alguna inversión", afirma.
Para Elías el póker es más que un deporte: él lo convirtió en su trabajo y en su pasión. Pero no le fue demasiado sencillo dedicarse de lleno. "Al principio, ni mi familia sabía que yo hacía esto; sabían que jugaba, pero con amigos, por hobby -confesó-. Cuando gané en Puerto Madero tuve que contarles".