Dos organismos van a morir pronto en Tucumán: el Ersact y el Epret. Y, aunque nacerá un nuevo ente de control de servicios públicos -el Ersept-, los empleados que formaban parte de aquellas instituciones están muy preocupados por su futuro.

Sucede que la ley sancionada el jueves en la Legislatura establece, en uno de sus artículos, que se debe dictar el estatuto del personal que integrará el Ersept, y proponer al Poder Ejecutivo la aprobación del sistema de remuneraciones.

Así, aunque el presidente subrogante de la Cámara, Regino Amado, garantizó la estabilidad de todos los empleados, parece haberse impuesto la intranquilidad por los cambios. "El personal del Ersact opina que la decisión en la conducción superior sobre la unificación de éste organismo y el Epret es de competencia absolutamente política, correspondiendo al Gobierno decidir sobre su administración. A nosotros, empleados, nos corresponde exigir que sean respetados todos nuestros derechos laborales previstos en el Estatuto del Empleado Público, en cuanto a continuidad, estabilidad, funciones y remuneraciones", expresaron los trabajadores de Ersact en un comunicado enviado a LA GACETA.

En el texto, además, sostienen que tienen la capacidad de desarrollar las funciones que les asignen. "La prestación de los servicios de agua y cloacas está netamente relacionada con la salud de la población, y corresponde recurrir en lo técnico a los idóneos en la materia. Reivindicamos la visión de ente rector del saneamiento, en el área de nuestra competencia", añadieron los empleados.

La ley para la unificación de los organismos de control de los servicios de agua y energía eléctrica surgió como iniciativa del Ejecutivo. Así, el jueves, con el impulso de los legisladores oficialistas y el rechazo de los opositores, se creó el Ente Único de Control y Regulación de los Servicios Públicos Provinciales de Tucumán (Ersept), que comenzará a funcionar desde el próximo año.