¿Trabajadores o empresarios? El eterno dilema sobre cómo tratar a los vendedores ambulantes. Los empresarios dicen que de ninguna manera los puesteros pueden sindicalizarse bajo la figura del trabajador porque detrás de esa figura se oculta un gran negocio. Propio o de terceros. Y hasta acometen contra aquellos pares que pueden llegar a proveerles mercadería de dudosa procedencia. Los ambulantes, a su vez, dicen que esa es la única forma de sustentar sus gastos familiares. La mayoría de ellos son los hijos o los nietos de la señora desocupación que han encontrado en el comercio ambulante la única forma de subsistencia económica.

"Hoy es muy difícil ser vendedor ambulante", decía ayer un puestero. La reubicación en la zona de El Bajo es para ellos una utopía. Sostienen que, para competir con los que ya están instalados en el lugar, requieren no menos de $ 20.000 para poner un buen puesto. El capital inicial para emprender un negocio ambulante es de entre $ 1.000 y $ 1.500, casi como un subsidio del Plan Argentina Trabaja.

Empresarios y ambulantes mantienen un histórico enfrentamiento de competencia comercial en una zona de fuerte concentración de consumo, como el microcentro y las peatonales. Es una historia de nunca acabar. La erradicación de los puesteros siempre se ha dado en estos tiempos festivos. Y casi siempre terminaron en treguas.