Existe el derecho a huelga, pero no de chantaje y extorsión.
Les pido a los hombres y mujeres que tienen el inmenso honor de vestir el guardapolvo blanco, y a los gobernadores, que hagamos un inmenso esfuerzo colectivo por cumplir todos los días de clase, los unos y los otros.
Siempre la pelee de adentro.
No se guíen por la letra de molde, sino por la mirada de la gente.
Si nos hubieran hecho caso, estaríamos mejor (a los hombres del campo).
Los bancos son una parte fundamental, pero no puede ser lo fundamental de la economía.
La falta de armonización entre las distintas áreas nos convierte en un Estado bobo.
No faltan editorialistas que dicen que estamos peleados (en referencia a Boudou).
Comercio exterior e interior serán las dos caras de una misma moneda.
Este es el gran desafío de la etapa que viene, que no pasa ni por el club de los devaluadores ni por el club de los endeudadores, sino por el mayor valor agregado.
La obra pública no se considera más gasto público, sino inversión económica y social.
El crecimiento del trabajo y del empleo son los ejes de nuestro gobierno, y lo van a seguir siendo.
La deuda pública en moneda extranjera se redujo al 27,5 % del PBI.
Cuando la sociedad crece en su conjunto todos crecen.
Tuvimos que soportar cinco corridas cambiarias, que las corporaciones hicieron pensando que este Gobierno iba a ceder. Pero yo no son la presidenta de la corporaciones sino de los 40 millones de argentinos.
Les pido que no escupamos al cielo.
Nada de esto hubiera sido posible si no hubiésemos virado la economía y la mirada: la volvimos a casa, al continente, a la América del Sur.
Las pequeñas y medianas empresas son verdaderas generadoras de trabajo. LA GACETA ©