Estudio. Análisis. Debate. Consenso. Planificación. Decisión. Toma de conciencia. Elaboración de leyes. Aprobación. Aplicación. Acatamiento. Estos podrían ser algunos de los pasos para dar soluciones a distintos problemas. En algunas sociedades, este mecanismo funciona con eficiencia y permite un evolución en muchos sentidos. En contrapartida hay otros pueblos, que hacen leyes para aplicarlas a medias o una parte importante de la población no las acata. En Tucumán, seguimos como si estas no existieran o fuesen para los otros. Solemos también fijarnos en las minucias y no en el conjunto.

Nuestra provincia subtropical se caracteriza por veranos calientes y lluviosos que no suelen dar tregua a sus habitantes. En la década de 1990, un trabajo realizado por investigadores argentinos y alemanes, en el marco de un proyecto entre las Universidades de Tucumán y de Marburg, hablaban de las "islas de calor", cuya diferencia térmica es de un grado cada 100.000 habitantes.

Lo cierto es que San Miguel de Tucumán se ha vuelto más cálido. Como se sabe, el hormigón y el asfalto son grandes concentradores de calor. En los últimos tres años se erigieron 400 edificios y en la actualidad, son más de 1.300. Según los expertos, este crecimiento en la construcción no ha sido acompañado por controles ni por acciones ni por normas que reduzcan el impacto ambiental. A ello, se debe sumar la pavimentación de miles de cuadras y la escasez de espacios verdes en el centro que representan apenas el 4,1% frente al 95,9% de cemento.

Los habitantes sienten que año a año el agobio del calor es cada vez mayor. Un representante del pueblo se interiorizó en esta problemática y presentó en 2010 una iniciativa que preveía las terrazas verdes. La ordenanza prescribe que todos los edificios que se construyan deberán contar con vegetación en sus terrazas: árboles en grandes macetas o superficies cubiertas de césped. Los techos verdes contribuyen a mejorar la calidad del aire y permitirían gastar menos recursos para refrigerar, Vegetación y árboles ayudan a bajar la temperatura. Sin embargo, hasta ahora no se aplicó. Esta norma se complementa con la ordenanza Nº 3488/04 referida al arbolado urbano. Según el arquitecto Jorge Negrete, en los edificios de nuestra ciudad el problema mayor lo constituye la falta de control de la radiación solar y de las características de la envolvente como elemento aislante térmico. "Fachadas con áreas vidriadas sin protección solar. Las cortinas interiores tienen poco efecto ya que el 'sol' ya pasó el vidrio y esta radiación térmica interior no puede salir por ser filtradas por el vidrio. Cada equipo de aire acondicionado sirve para sacar el calor que se dejó entrar por falta de protecciones", sostuvo. Una opinión parecida tiene el urbanista Rafael Caminos, quien propone una reforma del Código de Edificación para exigir y darles alguna retribución a quienes construyan de manera sustentable.

Normas que no se aplican, excepciones a las ordenanzas, ciudad que se sigue construyendo sin planificación, universidades, especialistas que no se consultan, aplicación parcial de un plan estratégico que se aprobó en 2005, decisiones unilaterales o políticas, incapacidad para trabajar en equipo abriendo el juego a las instituciones. Mientras esto ocurre a menudo en esta urbe, sin terrazas verdes ni más arbolado en el centro, el calor y el hormigón oprimen cada vez más a los tucumanos.