BRASILIA.- El patrimonio personal del ministro de Desarrollo, Industria y Comercio del Brasil, Fernando Pimentel, está bajo sospecha luego de la denuncia del diario O' Globo de falta de ética y de tráfico de influencias. El medio afirmó que recibió más de U$S 1,1 millones en honorarios de consultoría por dos años, entre su retiro como alcalde de Belo Horizonte (donde las empresas que asesoró habrían logrado contratos) y su llegada al Gobierno en enero.
Este es el séptimo funcionario del gabinete de la presidenta, Dilma Rousseff, vinculado con hechos de corrupción por los medios; los seis anteriores renunciaron a sus cargos (el último fue el de Trabajo, Carlos Lupi, el domingo).
Pero a diferencia de los otros casos, Pimentel es miembro del Partido de los Trabajadores en el poder, y al que pertenecen Rousseff y su antecesor, Luiz Inacio Lula da Silva. De hecho, el ministro es un confidente cercano y amigo personal de larga data de la mandataria, y uno de los más importantes estrategas del equipo económico, en momentos en que la economía brasileña se estancó en el tercer trimestre de este año, alcanzada por la crisis en Europa.
Los niveles de aprobación de Rousseff han sido altos hasta ahora, porque pudo beneficiarse de la percepción de que es estricta frente la corrupción y que lidió con firmeza con los acusados. Esta vez, el desafío es mayor. "Esta es la última prueba en la limpieza de casa de la Presidenta. A Pimentel lo escogió ella misma", sostuvo David Fleischer, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Brasilia.
Pimentel negó las imputaciones, pero admitió que la mandataria le había pedido explicaciones. El opositor Partido Social Demócrata Brasileño pidió que la Fiscalía abriera una investigación. El oficialismo bloqueó un intento parlamentario de sitar al ministro. (Reuters-DPA)
Este es el séptimo funcionario del gabinete de la presidenta, Dilma Rousseff, vinculado con hechos de corrupción por los medios; los seis anteriores renunciaron a sus cargos (el último fue el de Trabajo, Carlos Lupi, el domingo).
Pero a diferencia de los otros casos, Pimentel es miembro del Partido de los Trabajadores en el poder, y al que pertenecen Rousseff y su antecesor, Luiz Inacio Lula da Silva. De hecho, el ministro es un confidente cercano y amigo personal de larga data de la mandataria, y uno de los más importantes estrategas del equipo económico, en momentos en que la economía brasileña se estancó en el tercer trimestre de este año, alcanzada por la crisis en Europa.
Los niveles de aprobación de Rousseff han sido altos hasta ahora, porque pudo beneficiarse de la percepción de que es estricta frente la corrupción y que lidió con firmeza con los acusados. Esta vez, el desafío es mayor. "Esta es la última prueba en la limpieza de casa de la Presidenta. A Pimentel lo escogió ella misma", sostuvo David Fleischer, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Brasilia.
Pimentel negó las imputaciones, pero admitió que la mandataria le había pedido explicaciones. El opositor Partido Social Demócrata Brasileño pidió que la Fiscalía abriera una investigación. El oficialismo bloqueó un intento parlamentario de sitar al ministro. (Reuters-DPA)