Figura, representación, semejanza y apariencia de algo. Son las acepciones de "imagen", concepto trascendente; especialmente en la actividad política, donde lo que se muestra tiene tanto valor como lo que se quiere mantener oculto. Por ejemplo, en 1991, el peronismo tucumano estaba en picada libre, a las puertas del infierno. El cordobés Julio César "Chiche" Aráoz vino a ser el salvador del PJ, y para eso se sirvió de la imagen: caminar hasta la Casa de Gobierno, lustrarse los zapatos en la plaza Independencia, tomar cafés en bares céntricos, pagar los sueldos a estatales en el Salón Blanco. ¿Fue suficiente para que Ramón "Palito" Ortega ganara los comicios? El PJ triunfó; así se puede decir que logró su propósito. Luego, "Palito" explotó su fama de artista para gobernar: "úsenme", les repetía a los funcionarios que debían viajar a Buenos Aires. E iban con la "estampita de Ramón" en la solapa, que realmente abría puertas en el poder central. Después, su sucesor apeló a la imagen setentista que lo llevó al poder y que le costó la prisión, sin el uniforme militar: visitaba las reparticiones públicas antes de las siete para pasar revista a la tropa civil. Imágenes, pasados y suerte distinta. Por estos días, una mujer vino a alterar la política con su figura: Victoria Donda, claro que la diputada no ocultó nada -en el buen sentido de la palabra- y sólo se preocupó por mostrarse tal cual es, aunque esa apariencia le acarreara epítetos impropios de cualquier caballero para tratar a una dama en público. Pero la parlamentaria demostró que no sólo es "un envase", sino que piensa más allá del sugestivo escote y que es una militante social. "Vicky" expuso que la imagen curvilínea no es trascendente para hacer política -sí para provocar revuelo político y de bajo nivel-, que puede ser un elemento no vital -hoy sirve, más para engañar- y que la sinceridad y lo genuino, aunque genere inconvenientes, tiene más valor. Una apuesta de riesgo en una sociedad que consume y vive de la imagen.