Es cierto, todavía falta un partido. Pero los 27 puntos que acumula San Martín hasta ahora y que lo dejan en el podio del Argentino A no se los quita nadie. A decir verdad, los ganó en la cancha, mientras afuera se escucharon desde el la fecha 1, los coletazos de la crisis institucional en la que ingresó tras el descenso de categoría el 24 de junio pasado. También forma parte de la verdad que el "santo" tiene grandeza y su obligación sería dominar la categoría ascender lo más pronto posible, pero en el contexto en que se encuentra, ese tipo de certezas no se cumplen así porque sí. Durante la primera parte del campeonato, el panorama era sombrío. Para colmo, a la par tenía la decisión de miles de hinchas de no asistir al estadio y escucharlo por radio. En lo futbolístico, la realidad era un espejo que se reflejaba en todos esos problemas. La primera victoria ante Talleres en la segunda jornada como local quedó lejana y recién en la séptima volvió a gritar frente a Alumni en Villa María.
Otra sequía de cuatro fechas lo esperaría, para que en su visita a Rosario y ante Tiro Federal, se llevara un nuevo triunfo. En esa semana, los humos de las constantes reuniones entre dirigentes, Autoconvocados, etcétera comenzaron a ser blancos hasta que al domingo siguiente, la gente retornó a la cancha y llenó las tribunas. Libertad de Sunchales los sufrió a ellos y a Gustavo Balvorín, quién empezó a hacer sonar sus goles.
La realidad es que lleva un invicto de 11 fechas (la última derrota fue con su próximo rival, Unión Sunchales) y en 10 días habrá elecciones. Cambia, todo cambia.