Por Mariano Spezzapria - NA

BUENOS AIRES.- Con la designación de los ministros del Gabinete que la acompañarán en el inicio de su segundo mandato, Cristina Fernández ratificó ayer su preferencia por los funcionarios de perfil bajo para formar un equipo de funcionamiento compacto, sin fisuras, fiel al estilo tradicional del oficialismo. Con el encumbramiento de Abal Medina, que sucederá a Aníbal Fernández en la Jefatura de Gabinete, la Presidenta avanza en una renovación generacional dentro de los cuadros de conducción del Gobierno, que busca contener también a una militancia juvenil que se identifica con el oficialismo. Una vara similar se podría utilizar para medir la designación de Lorenzino para suceder a Boudou, aunque en su caso tiene un perfil diametralmente opuesto al de Abal Medina, puesto que es un técnico en finanzas que tiene una fuerte vinculación con los bancos.

Hábil componedor

En un tercer escalón quedó De Vido, quien fue ratificado como ministro, aunque la mayoría de los análisis previos lo ubicaban en posiciones crecientes de poder. El funcionario nunca fue uno de los preferidos de la Presidenta, aunque es indispensable para encarrilar los problemas de su área. De Vido se puede jactar, no obstante, de haber colocado al chubutense Yahuar en Agricultura en reemplazo de Domínguez, quien acaba de asumir como diputado y pasará a comandar la Cámara Baja desde el 10 de diciembre.

Dos nombres polémicos

Dentro de las incógnitas que dejó el anuncio del nuevo Gabinete se encuentra el futuro de Moreno y de Echegaray, tal vez dos de los funcionarios más polémicos de la era kirchnerista. El próximo sábado se conocerá, con seguridad, el destino de ambos.

Por lo demás, la Presidenta ratificó al resto de su Gabinete, entre ellos a ministros sobre los que habían circulado versiones de salida como Alak y Timerman, mientras que mantuvo en sus cargos a dos hombres clave del andamiaje gubernamental: los secretarios Zannini e Icazuriaga, kirchneristas de "paladar negro" de la primera hora.

También fueron ratificados en sus cargos Marcó del Pont y Fábrega, mientras que en la Anses seguirá Bossio.

El razonamiento presidencial parece haber sido sencillo y ajustado a una vieja máxima futbolera: "equipo que gana no se toca". (NA)