EL CAIRO.- Un muerto y más de 600 heridos fue el balance de la represión de ayer en El Cairo, cuando la Policía utilizó gases lacrimógenos y balas de goma para dispersar a los manifestantes y evitar que volvieran a protagonizar una sentada en contra del Gobierno militar, en la emblemática plaza Tahrir de la capital egipcia.

Entre los lesionados hay al menos 20 efectivos de seguridad, alcanzados por las piedras que arrojaron los movilizados que ocupaban el centro de las protestas prodemocráticas que terminaron con el derrocamiento del presidente, Hosni Mubarak, en febrero.

Los nuevos reclamos comenzaron cuando miles de egipcios, principalmente islamistas, se reunieron el viernes en la plaza para exigir un calendario claro a la cúpula militar que conduce el país, para que entregue el poder a autoridades electas en comicios generales, a más tardar en mayo de 2012. Al mismo tiempo, comenzó una huelga por tiempo indefinido contra un proyecto de reforma constitucional que reserva amplios poderes al Ejército. En diez días habrá elecciones legislativas. (DPA)