MADRID, España.- La política española vivió anoche el primer cierre de campaña desde 2000. En 2004 se canceló en medio de la conmoción tras el atentado islamista del 11-M. Y en 2008 se suspendió tras el asesinato del concejal socialista Isaías Carrasco a manos de ETA. Pero tampoco esta vez, salvando todas las distancias, se vota en un ambiente de normalidad. Los españoles están convocados a las urnas con el país en el peor momento de la crisis de la deuda.

En esas condiciones, la campaña ha quedado en un segundo plano, una circunstancia que también beneficia a Mariano Rajoy, el favorito en intención de voto, y perjudica a Alfredo Pérez Rubalcaba, que ha intentado contrastar sus propuestas con las del Partido Popular (PP).

"Nuestro triunfo este domingo será el mejor mensaje que España puede dar a Europa y a los mercados, ya que con eso se cerrará el paréntesis del Gobierno socialista", dijo Rajoy, quien, según las encuestas, se impondrá en los comicios por un margen histórico que podría alcanzar los 13 puntos. En tanto, el oficialista Rubalcaba, exhortó a sus seguidores a convencer a amigos y conocidos, "puerta y puerta" y "cara a cara", para que concurran a votar y no permitan que el sufragio migre hacia otras propuestas. (Especial)