A veces el periodismo es una sucesión de repeticiones insoportables. Como la vida misma. De la casa al trabajo y del trabajo a la casa, como decía Perón. Hay gente que tiene un gran talento para aburrirse y aburrir al resto. No es fácil hacer todos los días lo mismo y no cualquiera puede repetir, sin fallar, una gris rutina cada jornada. Otras veces el periodismo puede ser un electrocardiograma de emociones, una caja de pandora, un mundo de maravillas y sorpresas a cada instante. Así palpita nuestra Redacción, minuto a minuto, entre la magia y la obviedad, entre la explosión y el silencio, entre el letargo y la fiesta. Y nosotros, los periodistas, somos así de oscilantes, como vos, como él, como todos, por momentos insufribles, por momentos sensacionales. Podemos equivocarnos, podemos repetirnos, pero no podemos dejar de intentarlo: hacemos el mejor diario posible; ahora te toca a vos saber aprovecharlo y disfrutarlo.