Abraham Salame se perdió una chance única. Su nombre pudo haber quedado grabado en la historia del club como el hombre que condujo a la entidad en una difícil etapa de transición. Pero no. Anunció a través de allegados su renuncia al cargo en un intento para lograr que el hincha volviera al estadio y, como viene ocurriendo desde que asumió en el cargo en reemplazo del renunciante Rubén Ale, su decisión no fue oportuna, o si lo prefiere, llegó demasiado tarde.
Por problemas de salud, no pudo seguir al equipo de sus amores en su último encuentro como directivo, sentado en el palco y dando instrucciones a todos, como siempre le gustó. Tampoco pudo comprobar en carne propia que una vez más, los hinchas, con su ausencia, no fueron como hubiesen querido a La Ciudadela. No haber cumplido con un pacto ni convocar a elecciones el martes, tal como se había comprometido públicamente a hacerlo, provocó el rechazo de miles de seguidores. El marco no fue el mismo que el del histórico regreso del partido contra Libertad de Sunchales.
El hasta ahora titular "santo" -supuestamente oficializará hoy su renuncia- ni siquiera logró marcharse bien. Su ida dejó más dudas que certezas. No aclaró ni siquiera qué pasaría con el resto de la comisión directiva. Si ellos también deciden dejar el cargo, se podrá llamar a elecciones generales; caso contrario, sólo habrá comicios para renovar los cargos que quedaron vacantes.
Tampoco convocó a los integrantes de la Junta Fiscalizadora para que se hiciera cargo del club y, mucho menos, a la Junta Electoral para dar pistas de cómo se desarrollarán los comicios del 18 de diciembre.
El hombre que no se cansó de repetir que ama al club, lo dejó tambaleando económicamente. "Todavía no sabemos qué pasará. Todo es un misterio. Estamos muy preocupados por cómo será esta etapa de transición", señalaron los integrantes de la Junta.
Ellos o los directivos que sigan al frente del "santo", tendrán que hacer magia para tratar de conducir a la entidad, ya que son varias las respuestas que deben dar de manera urgente. Una de ellas es cumplir con la promesa de pagar los sueldos a los integrantes del plantel, compromiso que había asumido la semana pasada, antes de que agravara la crisis. La recaudación no fue suficiente. Pagaron los gastos, reservaron $ 30.000 para el viaje a Córdoba y hoy se comprometieron a salir a buscar más dinero para darles a los jugadores. Así está San Martín. ¿Así se irá Salame?