Las aguas volvieron a dividirse en La Ciudadela. No fueron todos los que estuvieron en la anterior presentación, pero tampoco hubo tantos claros, como en las primeras fechas. Muchos decidieron estar ahí, apoyando al "santo" en su nueva cruzada. Los cambios de posturas y las idas y vueltas políticas mancharon el color de una noche de miércoles que podría haber sido fantástica. A su manera, y para los simpatizantes que estuvieron en Bolívar y Pellegrini, la fiesta sí fue tal, porque ellos la armaron.
La primera muestra de cariño del público fue para el plantel. Aplausos, saludos y cánticos honoríficos sacudieron el corazón de los chicos de Monzón antes de entrar a pelear por los puntos. "Desde los siete años que vengo a la cancha y, creo que me perdí pocos partidos. Ahora veo esto y digo que no estoy de acuerdo con la gente que se expresa en la plaza (Independencia). De esta (por la crítica actualidad económica que vive la institución) se sale con el apoyo de todos los hinchas", se quejó el ex árbitro de boxeo, Juan Alejo Gualinchay.
Un viejo conocido de la casa, hoy ligado a Argentinos, como Jorge "Pelusa" Muñoz, aprovechó su visita a la provincia para ver al "ciruja". "A la distancia se sufre mucho por esta situación. Vine a la cancha porque sentía la necesidad de alentar a los muchachos, de apoyar al equipo", explicó el masajista.
Ricardo Palacios, empleado de profesión, en cambio, se mostró optimista. "Esto está llegando a su fin como cualquier ciclo que está cumplido. Ahora hay que buscar alternativas y gente que se comprometa de verdad con San Martín. Que venga a trabajar por el bien del club", ejecutó su pensamiento Palacios. Por último, el estudiante Luis Cabral sentenció: "no es momento para darle la espalda al club".