Los fanáticos de las aventuras de los vampiros y los hombres lobo, entre los que circulan atribulados los simples mortales, están de parabienes ante un nuevo estreno de la serie de filmes inspirados en las exitosísimas novelas de Stephenie Meyer. Pero, al mismo tiempo, han de experimentar un dejo amargo, porque comienza la despedida: esta es la primera parte de la última vez que Bella, Edward, Jacob y todos los demás compartirán andanzas en una pantalla de cine.
En efecto, la película dirigida por Bill Condon (director, entre otras, de "Kinsey, el científico del sexo" y "Candyman 2", y guionista de la oscarizada "Chicago) se completará con lo que ocurra en el cierre de la saga, ya filmado pero cuyo estreno está previsto recién para noviembre de 2012.
En esta cuarta entrega, se produce por fin el esperado casamiento de Bella y Edward (en el que la joven contrayente luce un vestido diseñado por la célebre Carolina Herrera). La ceremonia con todo lo que puede esperarse de ella ocupa una buena parte del filme, y los enamorados se prometen amor eterno. Meyer dijo que fue "emocionalmente raro" filmar el casamiento, y los propios actores declararon que quedaron impactados por la sensación de realidad que se logró en esas secuencias.
La luna de miel tiene lugar en Rio de Janeiro, y se concreta la tan esperada (a través de tres filmes) primera relación sexual entre los enamorados. Bella queda embarazada, y el crecimiento del bebé mitad vampiro y mitad humano en sus entrañas traerá graves consecuencias no sólo a la joven y a su flamante marido, sino que sacudirá la relación entre la tribu de los vampiros y la de los hombres lobo. El conflicto se agravará porque Jacob decide ponerse del lado de Bella y protegerla junto a su bebé por nacer. La solución no llegará sino en la última parte de la serie, así que habrá que esperar casi un año para que lleguen a su fin las aventuras de los populares personajes de Meyer.
La película llega a Tucumán al mismo tiempo que en el resto del planeta (incluso, un día antes que en los cines norteamericanos). Sólo se exhibió en el estreno mundial que tuvo lugar en el teatro Nokia de Los Angeles, en el que los populares actores que protagonizan la saga desfilaron por la alfombra que, en esta oportunidad, no fue roja sino... negra. Una gran cantidad de público acompañó el desfile de las celebridades, con gritos y aplausos sostenidos; muchos de ellos acamparon durante días para obtener ubicaciones privilegiadas para participar del desfile de las estrellas.
Allí Kristen Stewart (Bella Swan), Robert Pattinson (Edward Cullen) y Taylor Lautner (Jacob Black) reiteraron que, más allá de las diferencias que les impone la ficción a sus respectivos personajes, son muy buenos amigos y cultivan una relación que se ha fortalecido desde que filmaron la primera película de la serie, allá por 2008. Los tres jóvenes han rodado otros filmes fuera de la serie, pero todos coinciden en afirmar que participar de esta les ha dado una enorme popularidad y ha sido una experiencia artística por demás enriquecedora.
Con respecto a la primera parte de "Amanecer", Stewart dijo que la vida de los personajes aparece un tanto acelerada en la película. "Son muchos los acontecimientos importantes que se concentran en esta entrega", apuntó la joven actriz, que lució para el estreno un vestido de J. Mendel sin mangas, en tonos negro, azul y transparencias.
Pattinson, además, contó que ya estaba un tanto cansado de cubrir su rostro con maquillaje blanco para dar el aspecto mortecino propio de su personaje. "Después de un tiempo es un poco deprimente ponerte todo ese maquillaje blanco, que resalta las arrugas que te van saliendo", dijo. Los tres actores coincidieron en señalar que el haber terminado ya de filmar les produce una sensación ambivalente: por un lado, la posibilidad de encarar proyectos distintos y, por el otro, la tristeza de cerrar un ciclo decisivo en sus vidas y en sus carreras profesionales.
Pattinson siente que el final llega oportunamente. "Tengo curiosidad por saber cuánto duraría el interés del público si siguiéramos haciendo películas; sería raro si se mantuviera 10 años más o algo así", declaró.
Las tres primeras películas basadas en las novelas de Meyer han recaudado más de 1.800 millones de dólares en todo el mundo. Se espera que los dos filmes que cierran la serie tendrán un comportamiento aún más destacado en las boleterías.