Mientras el Tribunal de Cuentas continúa con el juicio de cuentas contra el comisionado rural de Colombres, Manuel Daniel Hernández, por el presunto gasto irregular de casi $ 370.000 en designación de personal, en el pueblo cada vez son más las voces de preocupación por el uso de los fondos públicos.
"Desde que ganó las elecciones me echó tres veces de su oficina. Dice que mi marido es quien debe conseguir la plata, y que esto me pasa por no haber colaborado con él en la campaña. Antes sí me entregaba una ?ayuda?. Pero en los papeles escribía $ 50 con lápiz, y después seguro que lo borraba. Los que trabajan para él seguro reciben todo. Eso no es justo", señaló Cintia Salas, de 26 años.
La localidad de Colombres, situada a pocos kilómetros de la capital, tiene unos 10.000 habitantes. Allí los ánimos suelen estar calmos, pero en el último tiempo se respira un clima tenso. El Tribunal de Cuentas inició un proceso administrativo contra Hernández y contra la secretaria de la comuna, Marta Casaballe. Según las resoluciones del ente de contralor, en el primer bimestre de 2008, la repartición envió un balance con un monto de dinero que no pudo justificar. Esa cifra, al parecer, fue utilizada para nombrar personal de manera irregular. Ahora, Hernández y Casaballe deberán fundamentar esos gastos en un juicio de cuentas. Si no lo hacen, corren peligro de tener que responder con su patrimonio por esas erogaciones, según la ley.
Fuerte reclamo
Mientras tanto, muchos vecinos reclaman que la gestión sólo busca soluciones para sus seguidores. Un ejemplo es Miriam Brizuela, de 37 años, quien es madre soltera de siete hijos, tres de los cuales son mellizos y uno no puede caminar por una parálisis cerebral. "El jueves fui a hablar con el delegado porque estamos viviendo en la casa de un vecino. Pero cada vez que llueve nos inundamos, porque no tenemos techo. Antes de las elecciones me decía que iba a solucionar el tema. Pero ahora no me atiende", dijo la mujer, que trabaja para la comuna. "Hasta ahora no había dicho nada porque me tiene amenazada con echarme. Mi contrato vence en diciembre y me preocupan mis hijos. Pero esto no puede seguir así", expresó.
Su madre, Mercedes Brizuela, de 55 años, fue muy crítica con Hernández. "Su esposa, Sandra Serna (subdelegada de la comuna), es una excelente persona. Pero él te ayuda o no según le convenga. A mí también me entregó en su momento esas colaboraciones de $ 20 o $ 30, y yo firmaba en blanco. Vaya uno a saber qué número ponían después", señaló.
Víctor Coronel tiene 48 años, y cuando no hay zafra le cuesta conseguir empleo. Hace un tiempo llegó a Colombres para estar cerca de su madre. Y, aunque el pueblo le gusta, afirma que le está costando progresar. "Vinimos a este asentamiento, y realmente es complicado vivir sin luz, sin agua corriente", dijo. Además, aseveró que en dos ocasiones fue a pedirle ayuda a Hernández. "La primera fue para hacerme unos lentes. Me entregó $ 250 y me hizo firmar unos papeles en blanco, sin recibo ni nada. Lo hice porque realmente no tenía opción. Así es como se manejan las cosas acá", dijo. "La segunda vez -añadió-, fui a pedirle colaboración para traer unos ladrillos. Y me dijo: ?ah, si sos de esa zona, entonces no?".
Agradecida
Rosa Figueroa está muy agradecida con el comisionado rural. "No puedo decir nada malo sobre él. Mi marido falleció hace poco, y ellos me consiguieron el cajón, me asistieron. De verdad, me acompañaron mucho", expresó la mujer, de 55 años. Sin embargo, ella también firmó formularios de pago en blanco. "No voy a mentir, siempre conversamos en mi casa sobre ese tema. Pero uno a veces tiene necesidades y opta por no decir nada. La única que nos ayuda es la comuna", comentó la mujer.