Durante octubre el Banco Central (BCRA) vendió U$S 2.000 millones en su estrategia de no dejar subir el tipo de cambio, en un contexto de fuerte salida de capitales que se estima llegó a los U$S 3.800 millones en el mes. Los guarismos implican que el BCRA terminó financiando el 50% de la salida de capitales con sus reservas.
La dolarización fue en ascenso durante todo el año y alcanzó magnitudes que absorbían parte de las reservas del BCRA los últimos meses, por lo menos al actual tipo de cambio oficial. En la última semana de octubre, llegó a perder reservas por U$S 800 millones, magnitud que precipitó en imponer restricciones en el mercado de cambios con el único objetivo de dificultar a los privados el acceso a la moneda extranjera, y en consecuencia, a las reservas. Tras esa medida, las reservas perforaron el piso de U$S 47.000 millones, ya no producto de la venta de dólares, sino por la contracción de los depósitos en dólares del sector privado, producto de la desconfianza.
Los depósitos en dólares del sector privado llegan a U$S 14.800 millones, de los cuales U$S 7.900 millones están en el BCRA por encajes; otros U$S 9.800 millones están prestados a privados sólo vinculados al comercio exterior, para evitar descalce de monedas.
Ahora bien, esa dolarización responde a la lectura a que Argentina está mucho más expuesta que en 2008 para afrontar una nueva crisis internacional. Al menor crecimiento en EEUU, se agravó la crisis del euro, y para Argentina se suma un menor crecimiento de Brasil, con devaluación de su moneda, y un menor precio de la soja, actualmente en U$S 430 la tonelada. Este combo anticipa que las exportaciones dejarán de crecer a dos dígitos, y puede llegar a no crecer en 2012 si la soja no vuelve a los U$S 500 la tonelada.
Todo eso aumenta la demanda de dólares en el mercado local ante la posibilidad de que el tipo de cambio sea la variable que absorba parte del impacto, para evitar que sea sólo el nivel de actividad y/o las reservas del BCRA. No obstante, la entidad actuó como si los sucesos externos fueran transitorios y/o la macroeconomía local no estuviese expuesta, decisión que ya le costó U$S 5.000 millones de sus reservas en los últimos cuatro meses, además de dejar subir las tasas de interés y ver como desacelera el nivel de actividad si todos compran dólares en vez de bienes y servicios, e incluso generar un temor infundado sobre el sistema financiero. Llamativamente todo para defender un tipo de cambio que ni el proyecto de presupuesto 2012 convalida ($4,40 promedio anual). (DyN)