Florencia Canale apoya su último libro, la novela Pasión y traición, en una transmisión oral iniciada por una tatarabuela de su abuela sobre un hecho que nadie sino ella misma conocía (era ama de llaves de los Escalada y conocía sobre las ocultas escapadas de Remedios para encontrarse con su amante).
La crítica muy profesional que Carlos Páez de la Torre (h) hizo del libro en estas páginas, el domingo pasado, abre ventanas de luminosidad sobre este género tan en boga. Muy tentados por ser best seller, cada nuevo título expone al personaje histórico, esta vez "humano, de carne y hueso, con sus virtudes y caídas", e introduce pasajes puramente ficcionales. No sería demasiado molesto que esos pasajes de ficción permitan un clima o se conviertan en hilo conductor que engarcen los datos históricos (probados, esencia de la historiografía), pero cuando intentan ser revestidos de verdad, uno se enfrenta a una especie de "estafa histórica". La crítica de gran poder desmenuzador de Páez de la Torre (h) es un verdadero servicio al lector y jerarquiza a LA GACETA Literaria al ser tan explícitamente frontal y al aportar la visión que se debe tener frente a libros como el que tan minuciosamente analiza -desde donde puede legítimamente hacerlo-, por esa práctica diaria a la que nos tiene acostumbrado en sus comentarios de la historia. © LA GACETA