En esta época del año, el trabajo escasea más que las lluvias en Colombres. Sin zafra ni cosecha de limones, muchos de los 10.000 habitantes del pueblo se quedan sin fuente de ingresos durante varios meses. Entonces, aguardan con ansias la llegada del "Día de la ayuda".
Parece el nombre de alguna celebración religiosa. Pero así es como denominan en esa localidad, situada al Este de la capital, a una práctica que algunos festejan y otros desaprueban.
Cada semana (por lo general los jueves), el comisionado rural, Daniel Hernández, recibe en su oficina a decenas de vecinos, que le cuentan sus problemas y sus carencias. "Los hacen realizar unos trámites y luego llenan un formulario, que es el libramiento de pagos; ahí, la persona que recibe la ayuda pone la firma, la aclaración y el DNI, y recibe entre $ 50 y $ 100. Pero el casillero del importe está en blanco. Vaya uno a saber qué monto ponen después", aseguró Enrique Werner, empleado de la comuna y compadre del delegado.
Nora Luna, de 37 años, y Fernando Luna, de 21, son hermanos y viven en Colombres. Ella es cosechera del limón; él trabaja en una empresa como empleado temporario. Ahora no tienen empleo y el jueves fueron a hablar con Hernández para ver si podían entrar a trabajar en la repartición pública. "Nos dijo que el listado va a salir la semana que viene, y la idea es que estemos nosotros. De todas formas, los jueves o los viernes venimos porque es el 'Día de la ayuda'", le relató Nora a LA GACETA. La mujer explicó que deben presentar un certificado de pobreza, que es expedido por la comisaría local, y la fotocopia del DNI. "Nosotros hablamos con el delegado, y depende de nuestra necesidad, nos entrega $ 100 o $ 200. Aquí vienen personas de muchos lugares, como Florida, y también reciben ayuda. Él (por Hernández) tiene algunos enemigos, pero es muy bueno", dijo Nora. Y añadió que no firman ningún recibo. "Porque es una ayuda", justificó.
Mala experiencia
Héctor Osvaldo, que está desempleado, fue en una ocasión a entrevistarse con Hernández. "Fue hace unos años. Mi hijo tenía un problema de audición y nos surgió la oportunidad de llevarlo al Hospital Garrahan, en Buenos Aires. Como no tenía dinero, fui a verlo al delegado; me atendió su esposa (Sandra Serna), y me dijo que solamente podía entregarme un juego de sábanas para que hiciera un sorteo. Pero yo no tenía tiempo para hacer eso. Al final, un amigo nos llevó en camión de carga hasta Buenos Aires. Tardamos cinco días, y nos atendieron porque explicamos que veníamos desde muy lejos", contó Osvaldo. El vecino se mostró molesto por el manejo de la comuna. "Hay gente que va a pedir ayuda, la hacen firmar unos papeles y le entregan $ 50 o $ 100", sostuvo.
Una vecina que estaba con él, y que prefirió no dar a conocer su nombre, señaló que en una oportunidad requirió colaboración económica desde la comuna. "Me dieron ocho papeles en blanco para que firmara, y decían que ellos iban a poner el monto después. Al final, me entregaron cinco billetes de $ 10. Eso ocurrió hace algunos años, pero Hernández ya era el delegado", dijo.
Amanda, quien vive cerca del edificio público, relató que siempre ve pasar decenas de personas los días de pago. "Son colas y colas de gente que viene a cobrar, pero no son tantas las personas que trabajan acá", indicó. José María, quien se encontraba con ella, también se mostró preocupado. "Se utiliza el camión recolector de basura para entregar bolsones en la campaña. Además, usaban el hidro (un vehículo que utilizan para regar las calles de tierra) para colgar los pasacalles", afirmó.
Más conformes
Otros vecinos están conformes con el mecanismo para manejar los recursos. Beatriz Jiménez, por ejemplo, dice que todos los papeles que firmó en la comuna expresaban el monto que recibía. "Yo estoy trabajando acá, y vine a verlo al delegado por razones personales. Él siempre ayuda a la gente. En mi caso, no estoy en blanco, pero recibo una especie de plan. Yo barro el frente de la escuela todas las mañanas", dijo. Beatriz aseguró que, por esas tareas, recibe unos $ 600.
Mabel Carrizo, que también realiza tareas de limpieza para la comuna, cobra $ 700. "Vine a ver si me puede aumentar el salario", contó. También está en "negro". "Pero él (por Hernández) nos prometió que eso se va a resolver pronto", destacó la mujer.
Denuncia a su compadre
Werner tiene 40 años y su aspiración es integrar la planta permanente de la comuna. "Hoy estoy como contratado", dijo.
Conoció a Hernández en 1999, cuando el comisionado rural asumió su primer mandato (fue electo por tercera vez como delegado, y sólo interrumpió su gestión en 2003 para darle lugar a su hermano, Miguel Hernández).
"Lamentablemente, (Daniel) es compadre mío. Lo hicimos padrino de uno de mis hijos, que es discapacitado. Pero, cuando conocí de cerca su forma de trabajar, me arrepentí de haberlo buscado. Esto de los formularios de ayuda económica y social no tiene nombre; la única explicación es que están blanqueando gastos de la comuna. Es terrible que lo hagan de esta manera, tan alevosa", aseguró Werner.
Parece el nombre de alguna celebración religiosa. Pero así es como denominan en esa localidad, situada al Este de la capital, a una práctica que algunos festejan y otros desaprueban.
Cada semana (por lo general los jueves), el comisionado rural, Daniel Hernández, recibe en su oficina a decenas de vecinos, que le cuentan sus problemas y sus carencias. "Los hacen realizar unos trámites y luego llenan un formulario, que es el libramiento de pagos; ahí, la persona que recibe la ayuda pone la firma, la aclaración y el DNI, y recibe entre $ 50 y $ 100. Pero el casillero del importe está en blanco. Vaya uno a saber qué monto ponen después", aseguró Enrique Werner, empleado de la comuna y compadre del delegado.
Nora Luna, de 37 años, y Fernando Luna, de 21, son hermanos y viven en Colombres. Ella es cosechera del limón; él trabaja en una empresa como empleado temporario. Ahora no tienen empleo y el jueves fueron a hablar con Hernández para ver si podían entrar a trabajar en la repartición pública. "Nos dijo que el listado va a salir la semana que viene, y la idea es que estemos nosotros. De todas formas, los jueves o los viernes venimos porque es el 'Día de la ayuda'", le relató Nora a LA GACETA. La mujer explicó que deben presentar un certificado de pobreza, que es expedido por la comisaría local, y la fotocopia del DNI. "Nosotros hablamos con el delegado, y depende de nuestra necesidad, nos entrega $ 100 o $ 200. Aquí vienen personas de muchos lugares, como Florida, y también reciben ayuda. Él (por Hernández) tiene algunos enemigos, pero es muy bueno", dijo Nora. Y añadió que no firman ningún recibo. "Porque es una ayuda", justificó.
Mala experiencia
Héctor Osvaldo, que está desempleado, fue en una ocasión a entrevistarse con Hernández. "Fue hace unos años. Mi hijo tenía un problema de audición y nos surgió la oportunidad de llevarlo al Hospital Garrahan, en Buenos Aires. Como no tenía dinero, fui a verlo al delegado; me atendió su esposa (Sandra Serna), y me dijo que solamente podía entregarme un juego de sábanas para que hiciera un sorteo. Pero yo no tenía tiempo para hacer eso. Al final, un amigo nos llevó en camión de carga hasta Buenos Aires. Tardamos cinco días, y nos atendieron porque explicamos que veníamos desde muy lejos", contó Osvaldo. El vecino se mostró molesto por el manejo de la comuna. "Hay gente que va a pedir ayuda, la hacen firmar unos papeles y le entregan $ 50 o $ 100", sostuvo.
Una vecina que estaba con él, y que prefirió no dar a conocer su nombre, señaló que en una oportunidad requirió colaboración económica desde la comuna. "Me dieron ocho papeles en blanco para que firmara, y decían que ellos iban a poner el monto después. Al final, me entregaron cinco billetes de $ 10. Eso ocurrió hace algunos años, pero Hernández ya era el delegado", dijo.
Amanda, quien vive cerca del edificio público, relató que siempre ve pasar decenas de personas los días de pago. "Son colas y colas de gente que viene a cobrar, pero no son tantas las personas que trabajan acá", indicó. José María, quien se encontraba con ella, también se mostró preocupado. "Se utiliza el camión recolector de basura para entregar bolsones en la campaña. Además, usaban el hidro (un vehículo que utilizan para regar las calles de tierra) para colgar los pasacalles", afirmó.
Más conformes
Otros vecinos están conformes con el mecanismo para manejar los recursos. Beatriz Jiménez, por ejemplo, dice que todos los papeles que firmó en la comuna expresaban el monto que recibía. "Yo estoy trabajando acá, y vine a verlo al delegado por razones personales. Él siempre ayuda a la gente. En mi caso, no estoy en blanco, pero recibo una especie de plan. Yo barro el frente de la escuela todas las mañanas", dijo. Beatriz aseguró que, por esas tareas, recibe unos $ 600.
Mabel Carrizo, que también realiza tareas de limpieza para la comuna, cobra $ 700. "Vine a ver si me puede aumentar el salario", contó. También está en "negro". "Pero él (por Hernández) nos prometió que eso se va a resolver pronto", destacó la mujer.
Denuncia a su compadre
Werner tiene 40 años y su aspiración es integrar la planta permanente de la comuna. "Hoy estoy como contratado", dijo.
Conoció a Hernández en 1999, cuando el comisionado rural asumió su primer mandato (fue electo por tercera vez como delegado, y sólo interrumpió su gestión en 2003 para darle lugar a su hermano, Miguel Hernández).
"Lamentablemente, (Daniel) es compadre mío. Lo hicimos padrino de uno de mis hijos, que es discapacitado. Pero, cuando conocí de cerca su forma de trabajar, me arrepentí de haberlo buscado. Esto de los formularios de ayuda económica y social no tiene nombre; la única explicación es que están blanqueando gastos de la comuna. Es terrible que lo hagan de esta manera, tan alevosa", aseguró Werner.