Sus destinos se encadenaron, pese a ser de diferentes países y en algunos casos de distintos continentes. Algunos de los líderes mundiales la pasaron muy mal esta semana: la crisis económica les pegó duro y lejos parece estar de quedar en el olvido. El saliente primer ministro griego, George Papandreu, comenzó la semana dejando el cargo, presionado por los mercados, por sus pares europeos y por los propios griegos. El ex mandatario no logró acuerdo para refinanciar su deuda y se tuvo que ir. Silvio Berlusconi parece encaminado hacia el mismo destino. El premier de Italia se cubrió los ojos para no ver el dictamen del Parlamento de su país, que avaló un paquete de normas solicitadas por él, pero que lo dejó sin poder y muy debilitado. Berlusconi anunció que se irá del gobierno cuando sea aprobado el plan de ajuste en el Congreso. Eso sucedió ayer. En medio de ese caos institucional, la líder de Alemania, Angela Merkel, tuvo que salir a desmentir que la zona euro vaya a quebrarse. La dama fuerte de Europa viene tomando las riendas de la debacle con mano firme. Christine Lagarde, la titular del FMI, salió a advertir que el mundo está en riesgo de perder la década. La presidenta de Brasil Dilma Rouseff salió al cruce de esas declaraciones y pidió que no se meta a todos los países en la misma bolsa. También pidió medidas férreas para revertir el escenario recesivo. Barack Obama, en tanto, tuvo un poco de respiro, aunque el gasto público en EEUU no deja de crecer.