"Darle soluciones a la gente". La frase puede ser atribuida tranquilamente a un dirigente político o al gerente de una empresa. Pero no. Fue la sentencia común entre siete futuros magistrados judiciales.
Es que, a criterio de ellos, el servicio de justicia no se agota en impartirla encerrado en el despacho, sin importar los tiempos, sino con las puertas abiertas, brindando un mayor acceso a los litigantes, agilizando los trámites.
Ayer a la mañana, la comisión de Peticiones y Acuerdos de la Legislatura entrevistó a los siete candidatos a ocupar vacantes judiciales, propuestos por el Poder Ejecutivo, tras evaluar las ternas del Consejo Asesor de la Magistratura (CAM).
LA GACETA entrevistó a los aspirantes que el martes, cuando la Cámara sesione para aprobar sus pliegos, se convertirán en jueces y fiscales, según el caso, e irán a cubrir siete cargos vacantes.
Estos son, para el Centro Judicial Capital, Raúl Horacio Bejas y Viviana Inés Gasparotti, como jueces de primera instancia en lo Civil y Comercial Común de la Iª y la IIIª Nominación; y María del Carmen Negro y Alberto Martín Acosta, como jueces de primera instancia en lo Civil en Familia y Sucesiones de la VIIIª y IXª Nominación.
Y para el Centro Judicial de Concepción, Ramón Enrique Rojas, como fiscal de Cámara en lo Penal de la II Nominación; e Ivana Jacqueline Elizabeth Mockus y Jorge Héctor Jakobsen, como jueces de primera instancia en lo Civil en Documentos y Locaciones de la Iª y la IIª Nominación.
En promedio tienen 46 años de edad y ninguno había ocupado antes un cargo de magistrado. Asimismo, la mayoría de ellos desarrolló su carrera como litigante.
Los aspirantes destacaron la necesidad de dotar de una mayor celeridad a los procedimientos, ofrecer una mayor accesibilidad a los litigantes y erradicar la idea de que el Poder Judicial es corrupto.
Al respecto, pusieron énfasis en trabajar para que el ciudadano recupere la confianza en la Justicia.
También han propuesto la creación de nuevas oficinas judiciales e inclusive el trabajo vespertino.
Es que, a criterio de ellos, el servicio de justicia no se agota en impartirla encerrado en el despacho, sin importar los tiempos, sino con las puertas abiertas, brindando un mayor acceso a los litigantes, agilizando los trámites.
Ayer a la mañana, la comisión de Peticiones y Acuerdos de la Legislatura entrevistó a los siete candidatos a ocupar vacantes judiciales, propuestos por el Poder Ejecutivo, tras evaluar las ternas del Consejo Asesor de la Magistratura (CAM).
LA GACETA entrevistó a los aspirantes que el martes, cuando la Cámara sesione para aprobar sus pliegos, se convertirán en jueces y fiscales, según el caso, e irán a cubrir siete cargos vacantes.
Estos son, para el Centro Judicial Capital, Raúl Horacio Bejas y Viviana Inés Gasparotti, como jueces de primera instancia en lo Civil y Comercial Común de la Iª y la IIIª Nominación; y María del Carmen Negro y Alberto Martín Acosta, como jueces de primera instancia en lo Civil en Familia y Sucesiones de la VIIIª y IXª Nominación.
Y para el Centro Judicial de Concepción, Ramón Enrique Rojas, como fiscal de Cámara en lo Penal de la II Nominación; e Ivana Jacqueline Elizabeth Mockus y Jorge Héctor Jakobsen, como jueces de primera instancia en lo Civil en Documentos y Locaciones de la Iª y la IIª Nominación.
En promedio tienen 46 años de edad y ninguno había ocupado antes un cargo de magistrado. Asimismo, la mayoría de ellos desarrolló su carrera como litigante.
Los aspirantes destacaron la necesidad de dotar de una mayor celeridad a los procedimientos, ofrecer una mayor accesibilidad a los litigantes y erradicar la idea de que el Poder Judicial es corrupto.
Al respecto, pusieron énfasis en trabajar para que el ciudadano recupere la confianza en la Justicia.
También han propuesto la creación de nuevas oficinas judiciales e inclusive el trabajo vespertino.