Los mercados siguen afectados por Grecia y su caos político; también por Italia, que está al borde del rescate internacional marcado por la suba de la prima de riesgo país que elevó Silvio Berlusconi. Ahora se suma Francia que, con la emergencia económica, debe hacer el mayor ajuste desde la Segunda Guerra Mundial para ahora 100.000 millones de euros y, así, conservar su máxima calificación crediticia. Este es el escenario en el que el euro tiene una prueba de fuego grave, según los analistas, porque les cuesta aceptar que una moneda puede negociarse con una prima del 40% respecto del dólar estadounidense, y este tipo de cambio sería muy difícil de llevar durante los próximos meses.

Sobre el final del año los inversores consideran, aunque los últimos planes hayan fallado, que el último puede funcionar por el modo en que se ha mantenido el euro. También notan que hay un alejamiento radical de la antigua tradición de los bancos centrales.

Para los europeos los alimentos y sus precios son una crisis permanente, mientras que para los mercados emergentes y productores, los valores ya superan los máximos de hace tres años. Hay 7.000 millones de habitantes y la previsión para 2025 es de 8.000 millones. El problema es aumentar las superficies de cultivo; en 1960 eran 4,3 hectáreas por habitante; en 2050 será de 1,5 hectárea. Es la oportunidad que en Europa todos ven para la Argentina.