Los sectores de la población con menores ingresos serían los principales afectados si se concreta la decisión del Gobierno nacional de eliminar parte de los subsidios que otorga a determinados servicios públicos.
Según un informe de la consultora Abeceb.com, desde 2001 los precios del servicio eléctrico, del gas, del agua y del transporte sólo registraron leves aumentos, mientras que en los rubros de alimentos, esparcimiento, educación, indumentaria o atención médica, se observaron fuertes alzas debido a la inflación. "De esta manera, el peso del gasto en servicios públicos fue disminuyendo con el paso del tiempo hasta llegar a un piso mínimo en 2011. Observemos, por ejemplo, cómo ha cambiado la estructura del gasto en aquellas personas que pertenecen al decil más bajo de ingresos (es decir, el 10% de la población que recibe los menores ingresos - decil 1) y que habitan en la Ciudad de Buenos Aires o en GBA", precisó la consultora.
Hace 10 años, el estrato más bajo de la población dedicaba cerca de un 16,8% para afrontar los gastos en servicios: 7,2% en transporte público, 3,3% en el servicio de gas, 3,6% en electricidad y 2,7% en el servicio de agua potable. El resto del gasto (83,2%) se distribuía en el consumo de otros bienes y servicios (alimentos, indumentaria y demás). Pero como durante todos estos años las tarifas se mantuvieron sin grandes cambios mientras que los precios de la economía continuaron aumentando, el peso relativo del gasto en servicios y transporte cayó hasta un 5,7% durante este año, y el resto del consumo llegó hasta un 94,3%.
"Cabría preguntarse, entonces, en qué porcentaje debería aumentar el gasto de los consumidores en caso de que el Gobierno nacional decida avanzar con la quita de subsidios", se plantea Abeceb.com. Destaca que la decisión de eliminar los subsidios al uso de electricidad, gas y agua para entidades financieras, aeropuertos internacionales o empresas telefónicas (entre otras), no tendría en principio un impacto directo en el bolsillo en los consumidores. Tampoco lo tendría el traspaso del subte a la órbita del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, si es que se decide mantener subsidiado el pasaje de este servicio. "Si se duplican las tarifas de los servicios de electricidad, el estrato más bajo deberá gastar un 1,2% más para poder pagar las facturas, mientras que el más alto deberá aumentar sus erogaciones en un 0,5%. En el caso de que se dupliquen los precios del gas natural, dichas cifras también llegan hasta el 1,2% y 0,5% respectivamente. Mientras que si el despacho de agua sale un 100% más caro, la población del decil 1 deberá soportar un aumento del gasto del 0,8% y la del decil 10 un alza del 0,3%", remarcó la consultora. "Por lo tanto -amplió-, si aumentan en forma simultánea las tarifas en esos valores, el impacto sobre la canasta de los sectores menos pudientes será de un 3,3% más de gasto. Si ello se le suma la posibilidad de que también se doblegue la tarifa en el transporte, el gasto avanzaría cerca de un 5,7% en estos estratos".
Es interesante observar también cómo quedaría la estructura de gastos final de los consumidores si se modifican las tarifas en caso de que se decida eliminar los subsidios y que estos deban asumir todo el aumento de costos. Abeceb.com sostiene, por ejemplo, que si el boleto medio de los colectivos urbanos (que hoy se encuentra en $ 1,20 en Buenos Aires) pasa a los $ 4, y el pasaje de subte sube desde $ 1,10 hasta $ 3,40, la participación del gasto en transporte sobre el total de los ingresos registraría un importante aumento: en el caso del estrato menos pudiente, pasaría del 2,4% hasta un 7,3%, mientras que en el caso de lo más pudientes pasaría desde un 1,5% hasta un 4,7%. "En ambos casos, esta expansión significaría una disminución del consumo de otros rubros, como alimentos, indumentaria o entretenimiento en la misma proporción en la que suban los servicios públicos, siempre y cuando se mantenga el mismo nivel de uso de los servicios", agrega el informe.
En el caso del consumo residencial de electricidad, gas y agua, las personas menos pudientes dedican un 3,3% de sus ingresos a cubrir el costo de las tarifas de servicios y los más pudientes tan sólo un 1,2%. En ambos casos, por cada 10% de aumento que se registre en simultáneo de los tres servicios, los sectores bajos deberán destinar un 0,33% más de sus ingresos para afrontar la suba de las tarifas, y aquellos de mayor poder adquisitivo un 0,12%.
"Si se llegasen a duplicar las tarifas, el gasto de los servicios en el total de la estructura de gastos de los menos pudientes ascendería hasta un 6,3%, mientras que en los más adinerados alcanzaría el 2,5%. Todo esto, se haría a expensas de disminuir otros consumos", concluye Abeceb.com.
Según un informe de la consultora Abeceb.com, desde 2001 los precios del servicio eléctrico, del gas, del agua y del transporte sólo registraron leves aumentos, mientras que en los rubros de alimentos, esparcimiento, educación, indumentaria o atención médica, se observaron fuertes alzas debido a la inflación. "De esta manera, el peso del gasto en servicios públicos fue disminuyendo con el paso del tiempo hasta llegar a un piso mínimo en 2011. Observemos, por ejemplo, cómo ha cambiado la estructura del gasto en aquellas personas que pertenecen al decil más bajo de ingresos (es decir, el 10% de la población que recibe los menores ingresos - decil 1) y que habitan en la Ciudad de Buenos Aires o en GBA", precisó la consultora.
Hace 10 años, el estrato más bajo de la población dedicaba cerca de un 16,8% para afrontar los gastos en servicios: 7,2% en transporte público, 3,3% en el servicio de gas, 3,6% en electricidad y 2,7% en el servicio de agua potable. El resto del gasto (83,2%) se distribuía en el consumo de otros bienes y servicios (alimentos, indumentaria y demás). Pero como durante todos estos años las tarifas se mantuvieron sin grandes cambios mientras que los precios de la economía continuaron aumentando, el peso relativo del gasto en servicios y transporte cayó hasta un 5,7% durante este año, y el resto del consumo llegó hasta un 94,3%.
"Cabría preguntarse, entonces, en qué porcentaje debería aumentar el gasto de los consumidores en caso de que el Gobierno nacional decida avanzar con la quita de subsidios", se plantea Abeceb.com. Destaca que la decisión de eliminar los subsidios al uso de electricidad, gas y agua para entidades financieras, aeropuertos internacionales o empresas telefónicas (entre otras), no tendría en principio un impacto directo en el bolsillo en los consumidores. Tampoco lo tendría el traspaso del subte a la órbita del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, si es que se decide mantener subsidiado el pasaje de este servicio. "Si se duplican las tarifas de los servicios de electricidad, el estrato más bajo deberá gastar un 1,2% más para poder pagar las facturas, mientras que el más alto deberá aumentar sus erogaciones en un 0,5%. En el caso de que se dupliquen los precios del gas natural, dichas cifras también llegan hasta el 1,2% y 0,5% respectivamente. Mientras que si el despacho de agua sale un 100% más caro, la población del decil 1 deberá soportar un aumento del gasto del 0,8% y la del decil 10 un alza del 0,3%", remarcó la consultora. "Por lo tanto -amplió-, si aumentan en forma simultánea las tarifas en esos valores, el impacto sobre la canasta de los sectores menos pudientes será de un 3,3% más de gasto. Si ello se le suma la posibilidad de que también se doblegue la tarifa en el transporte, el gasto avanzaría cerca de un 5,7% en estos estratos".
Es interesante observar también cómo quedaría la estructura de gastos final de los consumidores si se modifican las tarifas en caso de que se decida eliminar los subsidios y que estos deban asumir todo el aumento de costos. Abeceb.com sostiene, por ejemplo, que si el boleto medio de los colectivos urbanos (que hoy se encuentra en $ 1,20 en Buenos Aires) pasa a los $ 4, y el pasaje de subte sube desde $ 1,10 hasta $ 3,40, la participación del gasto en transporte sobre el total de los ingresos registraría un importante aumento: en el caso del estrato menos pudiente, pasaría del 2,4% hasta un 7,3%, mientras que en el caso de lo más pudientes pasaría desde un 1,5% hasta un 4,7%. "En ambos casos, esta expansión significaría una disminución del consumo de otros rubros, como alimentos, indumentaria o entretenimiento en la misma proporción en la que suban los servicios públicos, siempre y cuando se mantenga el mismo nivel de uso de los servicios", agrega el informe.
En el caso del consumo residencial de electricidad, gas y agua, las personas menos pudientes dedican un 3,3% de sus ingresos a cubrir el costo de las tarifas de servicios y los más pudientes tan sólo un 1,2%. En ambos casos, por cada 10% de aumento que se registre en simultáneo de los tres servicios, los sectores bajos deberán destinar un 0,33% más de sus ingresos para afrontar la suba de las tarifas, y aquellos de mayor poder adquisitivo un 0,12%.
"Si se llegasen a duplicar las tarifas, el gasto de los servicios en el total de la estructura de gastos de los menos pudientes ascendería hasta un 6,3%, mientras que en los más adinerados alcanzaría el 2,5%. Todo esto, se haría a expensas de disminuir otros consumos", concluye Abeceb.com.