ATENAS.- El ex vicepresidente del Banco Central Europeo hasta el año pasado, Lucas Papademos, será primer ministro de Grecia por poco más de tres meses, hasta los comicios anticipados del 19 de febrero próximo. Entre sus logros, figura el ingreso del país a la zona euro en 2002.

El reconocido economista liderará un Gobierno de unidad nacional acordado entre los principales partidos helenos en reemplazo del socialista George Papandreou, y con la misión fundamental de lograr la aprobación legislativa de un crucial rescate por 130.000 millones de euros (U$S 180.000 millones) y una reducción del 30% de su deuda pública, para aliviar las deterioradas finanzas. El plan conlleva un fuerte ajuste que impactará en la sociedad por una década. Se considera que es la única salida para superar la caótica situación y retomar la confianza de los mercados en el futuro del euro y para evitar que la crisis arrastre las economías de Italia y de España, más grandes y difíciles de contener.

Ayer, los ministros de Economía de la Eurozona advirtieron a Atenas que no recibirá ni un euro si no cumple con los programas de achique y no da muestras de claridad a nivel político. Hoy habrá una cumbre de los veintisiete ministros de la Unión Europea (UE).

Sin un auxilio de U$S 11.000 millones, el país se quedará sin fondos en diciembre. Pese a los problemas, el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la UE, Olli Rehn, descartó que Atenas abandone la zona euro.

Formalmente, pero sin poder político real, seguirá en el cargo el presidente griego, Karolos Papoulias, quien fue el motor de los acuerdos interpartidarios. La opositora Nueva Democracia pidió que los equipos económicos continúen en sus cargos, empezando por el actual ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos.

Aún en ese escenario, la coexistencia entre los socialistas de Pasok y los conservadores de Nueva Democracia se prevé compleja. "Temo que el nuevo Gobierno será pronto muy problemático. El nuevo primer ministro no dará la impresión de que está a cargo. Todos estarán pendientes de los dos partidos, que estarán haciéndose cargo de las cosas detrás de escena", afirmó Stefanos Manos, un ex ministro conservador.

Muchos griegos, que han sufrido por recortes de salarios y pensiones y han soportado despidos masivos en los últimos años, seguían escépticos y temerosos de las consecuencias que tendrán los compromisos políticos en su vida cotidiana. En cambio, los diarios interpretaron el pacto entre la izquierda y la derecha como una real esperanza para salvar el país del desastre. Papandreou dejará su puesto cuando el nuevo gabinete asuma sus funciones. (Especial-DPA-Reuters-AFP)