BUENOS AIRES.- El secretario de Culto de la Nación, Guillermo Oliveri, aseguró hoy que el Gobierno no cambiará su relación con la Iglesia, cualquiera sea el resultado de la elección que la próxima semana determinará las nuevas autoridades de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA).

"Hay un muy buen diálogo, trato respetuoso y muchas tareas en común en el área social, eso no va a cambiar. Desde nuestra visión la Iglesia representa lo mismo que cualquier institución importante de la Argentina", afirmó.

En declaraciones al programa "Moneda Corriente" de radio El Mundo, Oliveri aclaró que en esta relación "siempre se busca el bien común" y minimizó los encontronazos que supo tener la gestión kirchnerista con el actual titular de la CEA, el cardenal Jorge Bergoglio.

"(Tener diferencias) no indica ni un choque o un conflicto, ni mucho menos que no se pueda resolver", expresó el funcionario nacional.

En ese sentido, indicó que "hay diferentes formas de expresarse en términos públicos, al igual que hay distintos líderes políticos".

Asimismo, descartó que la partida de Bergoglio después de seis años suponga una complicación para la Iglesia y lo comparó con la situación de la Argentina luego de la crisis de 2001.

"No se suponía en la Argentina después de 2001 la aparición de Néstor y Cristina Kirchner que dieron vuelta una situación que era de catástrofe institucional", graficó Oliveri.

Uno de las situaciones más conflictivas entre la tirante relación del Gobierno con la Iglesia católica tuvo lugar en marzo de 2005, cuando el por entonces presidente Néstor Kirchner pidió la remoción del obispo castrense Antonio Baseotto.

Baseotto había quedado en el ojo de la tormenta tras afirmar que habría que "tirar al mar" al entonces ministro de Salud, Ginés González García, por su posición a favor de la despenalización del aborto.

En aquel momento, el vocero del Papa Juan Pablo II, Joaquín Navarro Vals, llegó a decir que si se le impedía al obispo cumplir su misión se afectaría "la libertad religiosa".

El secretario de Culto Guillermo Oliveri aseguró que esta situación es motivo de charla con el vicario que quedó a cargo a partir de la renuncia del obispo Baseotto y que será un tema "a trabajar conjuntamente" entre el Gobierno y El Vaticano.

"Estamos en una buena relación con la Santa Sede y es un tema a trabajar conjuntamente de acuerdo a las visiones que cada uno tenemos", concluyó Oliveri. (NA)