BOGOTA, Colombia.- Alfonso Cano, líder máximo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, (FARC), el grupo guerrillero más antiguo de Latinoamérica, fue abatido por el Ejército colombiano el viernes por la tarde, aunque trascendió en las últimas horas. Con su baja, la cúpula de la organización insurrecta queda descabezada: Pedro Antonio Marín, alias Tirofijo o Manuel Marulanda, falleció hace meses de muerte natural en la profundidad de la selva, y Jorge Briceño, Mono Jojoy, también fue abatido en un bombardeo a su guarida.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha pedido a las FARC: "desmovilícense; de lo contrario, como hemos comprobado, terminarán o en una cárcel o en la tumba". Con la muerte de Cano, los rebeldes sufren un severo golpe militar, y pierden a su pilar ideológico. En la larga historia de esta organización marxista -casi medio siglo- solo tres hombres han logrado imponer con su pensamiento un liderazgo de hierro: Jacobo Arenas, Tirofijo y Cano, recuerda el diario "El País", de España.

Ahora no está ninguno de ellos, y los analistas militares consideran que las FARC se asoman a un horizonte de quiebra. Cano fue ultimado en la zona rural de Suárez, en el sureño departamento del Cauca. Las primeras informaciones dicen que fue gravemente herido en un bombardeo en el que también cayó su pareja. (Especial)