Fue un tipo polémico. Se aferraba al micrófono de la radio y soltaba sus verdades. Más de una vez en el entretiempo de un partido embanderó su voz y defendió a los tucumanos. Despotricó contra el centralismo porteño y la mirada casi despectiva que se tiene desde el Obelisco. Otras veces, fue más allá y responsabilizó a los propios tucumanos de ese "ninguneo" hacia sus propios coterráneos. "Cómo va a ser importante ese jugador si vive a la vuelta de mi casa". Esa era la frase que solía repetir Luis Rey cuando se subía al micrófono como si fuera una moto andando.
Más de una vez la frase de Luis Rey fue descartada, justamente "porque era el comentarista de un programa de fútbol y no el filósofo de moda". Sin embargo, la frase quedó dando vueltas como una verdad irrefutable.
"¿Cómo va a ser importante, si vive a la vuelta de mi casa?".
Luis Rey ya se fue y el micrófono no amplifica, pero la enseñanza mantiene el eco que debería convertirse en enseñanza.
Mañosos, conocidos, expertos, genios, amigos, parientes, enemigos, vagos, sencillos, distraídos, mentirosos, malos jugadores de truco, locos, fantasiosos, serios, responsables. Así son muchos de los seres que nos rodean y que van transformando el camino para que Tucumán se enseñoree y crezca. Son músicos, arquitectos, empresarios, futbolistas, ingenieros y autodidactos. Aunque no los veamos ellos siempre están. "Lástima que vivan a la vuelta de casa..."