Por Carlos Duguech - Analista político internacional
Por 107 votos a favor, sólo 14 en contra y 52 abstenciones se admitió a Palestina como miembro pleno. Tal el resultado de la votación en París de miembros de Unesco, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Palestina está junto a los otros 193 miembros. Inmediatamente el gobierno de los Estados Unidos, que votó en contra junto a Canadá y Alemania, adoptó la decisión de suspender su contribución monetaria con la prestigiosa organización internacional. El 22 por ciento de su presupuesto era cubierto, hasta ahora, por los dólares estadounidenses.
Esta decisión perturbó el clima que suele rodear a Unesco entre cuyos principales objetivos está "Promover una mejor comprensión y un reconocimiento de los principios, normas y condiciones que propician una cultura de paz". Ya en 1985 EEUU se retiró de la organización por divergencias sobre sus procedimientos en algunas cuestiones y reingresó ocho años más tarde (2003).
Esta decisión de cortar los fondos pasará a la generación de graves decisiones políticas para los involucrados. Para el gobierno de Mahmud Abbas de la Autoridad Palestina (AP) es un triunfo que puede convertirse en pírrico si no siguen decisiones más estructurales a favor de su pretensión -expuesta en 23 de septiembre en la Asamblea de la ONU- de ser admitido como miembro pleno del organismo internacional por excelencia, con sede en Nueva York. Para el gobierno de Barack Obama le será más dificultoso absorber el impacto de su tan preanunciado veto en el Consejo de Seguridad, donde radica sin resolverse aún el pedido formal palestino. Y para Benjamin Netanyahu le será más dificultoso en tanto en igualdad de derechos en la Unesco estará representado Israel y la AP, lo que irritará principalmente al ala más ortodoxa de su gobierno de coalición.
Cuán paradojal resulta por los objetivos de Unesco que se genere este complicado mosaico político.