Una vez más quedó demostrada la vigencia de una antigua sentencia: en política no hay amistades, sólo conveniencias. Si al gobernador, José Alperovich, no le convenía que Francisco Sassi Colombres siguiera en el gabinete porque irritaba al ala más ideologizada del kirchnerismo, entonces no había por qué dudar: la necesidad siempre antes que la amistad. Es lógico. Desde el aspecto estrictamente político, alejado de toda impronta sensible, se entiende que el mandatario haya aceptado la renuncia del funcionario. No es cuestión de incomodar, molestar, disgustar, por nada ni por nadie, al Gobierno nacional.
Pero, ¿a quién hay que echarle la culpa por el desenlace? Un rumor de pasillo deslizó una de las posibles causas del segundo renunciamiento de Sassi Colombres a un cargo público en la gestión alperovichista; se señaló que en la popular "calentada de oreja" tuvo algo que ver "La Cámpora", el nuevo agrupamiento político que se hizo fuerte a la sombra de Néstor Kirchner y que con la reelección de Cristina Fernández se convirtió en polo de poder interno.
Si esto fuera verdad, entonces, en el Poder Ejecutivo van a tener que andar con pies de plomo porque habrá ojos que estarán vigilando la gestión. El Gobierno nacional ahora tiene sus propios centinelas. En este esquema, Alperovich "se portó bien", acató las reglas de juego y no pataleó por la presión a la que se vio sometido; simplemente siguió el camino que se le está trazando. Hoy por hoy, lo conveniente es seguir al lado de la Presidenta.
Además, los hechos pusieron en evidencia que no sólo deberá seguir esa línea en los discursos de agradecimiento a la gestión cristinista sino en las acciones. En adelante tal vez aparezcan más carteles de obras con el nombre en letras grandes de la Presidenta, y con el de Alperovich en letras más chicas. Cosas nimias, pero no por ello podrán ser descuidadas.
Los conceptos amistad y conveniencia forman parte de la realidad, pero exponen un rasgo curioso: en política es conveniente considerarse amigo, pero a la hora de medir las conveniencias los amigos ya no son tales. Cuántas veces no se escuchó en los actos públicos al orador hablar del "amigo" Néstor, del amigo José, del amigo Julio, Fernando, Domingo, y de tantos otros, tratando de imponer un rasgo familiar a la convivencia política e institucional.
Sin embargo, cuando las circunstancias lo exigen, "soltar la mano" es una salida conveniente. Parafraseando a un humorista, el político bien podría sostener que no tiene enemigos, sólo amigos que lo odian. En tren de bromas, hay que observar quién se atreverá a hablar de "amiga" Cristina para poner cierta proximidad interesada a la relación pública.
No descubriremos nada apuntando que por conveniencia la gestión provincial se ata a la nacional, que por la misma razón los legisladores, intendentes y comisionados rurales se aferran al Poder Ejecutivo. Detrás está el manejo de la caja de recursos, usada para dar premios y castigos.
En ese plano, hay que ser amigo incondicional del que está arriba, pero amigo de conveniencia del que está abajo. Es la fórmula de la subsistencia política actual. Si bien es un esquema de poder, detrás tiene que haber una estructura verticalista que la admita y viva bajo esos cánones. El peronismo es el que mejor le saca tajada, sea con el "ismo" que sea.
Entre las historias chicas, de comarca, hay "otro amigo" del gobernador: el radical José Hugo Saab, que estaría a un paso de entrar al gabinete alperovichista. Claro que, si las circunstancias lo aconsejan y "si es conveniente", podrá acceder al Ejecutivo, pero si aparecen trabas, la amistad quedará para los discursos.
Pero, ¿a quién hay que echarle la culpa por el desenlace? Un rumor de pasillo deslizó una de las posibles causas del segundo renunciamiento de Sassi Colombres a un cargo público en la gestión alperovichista; se señaló que en la popular "calentada de oreja" tuvo algo que ver "La Cámpora", el nuevo agrupamiento político que se hizo fuerte a la sombra de Néstor Kirchner y que con la reelección de Cristina Fernández se convirtió en polo de poder interno.
Si esto fuera verdad, entonces, en el Poder Ejecutivo van a tener que andar con pies de plomo porque habrá ojos que estarán vigilando la gestión. El Gobierno nacional ahora tiene sus propios centinelas. En este esquema, Alperovich "se portó bien", acató las reglas de juego y no pataleó por la presión a la que se vio sometido; simplemente siguió el camino que se le está trazando. Hoy por hoy, lo conveniente es seguir al lado de la Presidenta.
Además, los hechos pusieron en evidencia que no sólo deberá seguir esa línea en los discursos de agradecimiento a la gestión cristinista sino en las acciones. En adelante tal vez aparezcan más carteles de obras con el nombre en letras grandes de la Presidenta, y con el de Alperovich en letras más chicas. Cosas nimias, pero no por ello podrán ser descuidadas.
Los conceptos amistad y conveniencia forman parte de la realidad, pero exponen un rasgo curioso: en política es conveniente considerarse amigo, pero a la hora de medir las conveniencias los amigos ya no son tales. Cuántas veces no se escuchó en los actos públicos al orador hablar del "amigo" Néstor, del amigo José, del amigo Julio, Fernando, Domingo, y de tantos otros, tratando de imponer un rasgo familiar a la convivencia política e institucional.
Sin embargo, cuando las circunstancias lo exigen, "soltar la mano" es una salida conveniente. Parafraseando a un humorista, el político bien podría sostener que no tiene enemigos, sólo amigos que lo odian. En tren de bromas, hay que observar quién se atreverá a hablar de "amiga" Cristina para poner cierta proximidad interesada a la relación pública.
No descubriremos nada apuntando que por conveniencia la gestión provincial se ata a la nacional, que por la misma razón los legisladores, intendentes y comisionados rurales se aferran al Poder Ejecutivo. Detrás está el manejo de la caja de recursos, usada para dar premios y castigos.
En ese plano, hay que ser amigo incondicional del que está arriba, pero amigo de conveniencia del que está abajo. Es la fórmula de la subsistencia política actual. Si bien es un esquema de poder, detrás tiene que haber una estructura verticalista que la admita y viva bajo esos cánones. El peronismo es el que mejor le saca tajada, sea con el "ismo" que sea.
Entre las historias chicas, de comarca, hay "otro amigo" del gobernador: el radical José Hugo Saab, que estaría a un paso de entrar al gabinete alperovichista. Claro que, si las circunstancias lo aconsejan y "si es conveniente", podrá acceder al Ejecutivo, pero si aparecen trabas, la amistad quedará para los discursos.