En política, hay gestos que preceden tempestades. El sábado, en el marco festivo de la jura de los funcionarios del Poder Ejecutivo, hubo un pequeño episodio que pasó prácticamente inadvertido. Segundos antes de que el gobernador, José Alperovich, tomara juramento al fiscal de Estado, Francisco Sassi Colombres, el palco que ocupaba un grupo de Madres de Plaza de Mayo quedó vacío. Casualidad o preludio, dos días después, el funcionario presentó su renuncia al cargo

Si bien Alperovich explicó que la dimisión responde a motivos personales, trascendieron dos versiones que alegan que el pasado del abogado como funcionario de un gobierno militar volvió a jugarle una mala pasada. Según sostienen algunas fuentes de la Casa de Gobierno, el mandatario habría recibido el fin de semana un pedido desde la Casa Rosada para que aparte a Sassi Colombres, ya que su nombramiento desentonaría con la política de derechos humanos.

No obstante, otros miembros del gabinete afirman que la familia de Sassi Colombres le habría sugerido que dimitiera para evitar una persecución ideológica, atento a lo sucedido en 2008 con su frustrado arribo a la Corte.

Lo concreto es que Sassi Colombres se presentó a primera hora en la casa de Alperovich y allí mantuvo una reunión en la que expuso su decisión de alejarse del PE. Luego, el renunciante regresó al Palacio Gubernamental para redactar su dimisión y despedirse de los empleados de su área. A las 9.30, Sassi Colombres se retiró a su casa y, por la tarde, se refugió en Tafí del Valle.

La renuncia, de una carilla, marca la cercanía entre el gobernador y el hasta ayer fiscal de Estado, con un "Estimado José". Sin embargo, contiene indicios que dan cuenta los motivos de su alejamiento al cargo que ejerció entre 2007 y 2008 y al que había regresado hace un mes (juró nuevamente el sábado, por el inicio del nuevo mandato). "Los conocidos ideólogos de siempre pretenden afectar mi honorabilidad efectúandome imputaciones falsas y gratuitas", dijo. Luego, aseveró que no tiene nada de qué arrepentirse ni aspectos que ocultar de su vida pública. Y reiteró que su desempeño durante el gobierno de Antonio Merlo (1980-1983) fue para colaborar con la transición democrática. "La situación ha llegado al extremo de que, agotado mi espíritu, tengo la convicción de que debo retirarme de tu gabinete para evitarte problemas", concluyó.

Los ecos de la renuncia no tardaron. Una hora después, Sara Mrad, referente local de Madres de Plaza de Mayo, se mostró complacida. "Me parece bárbaro que se vaya. No puede ocupar cargos en un gobierno democrático", celebró durante la asunción del intendente Domingo Amaya, en el teatro San Martín. Allí, dos días antes había jurado el propio Sassi Colombres.