El gobernador, José Alperovich, suele decirle a la prensa que a medida que inaugura obras, la gente más cosas le pide, con lo que intenta demostrar que la satisfacción de una necesidad genera una nueva necesidad a ser satisfecha. De igual manera piensan los industriales con respecto a la desesperación que vienen exhibiendo los cañeros para que se exporten de inmediato los excedentes azucareros de la zafra que está a punto de finalizar. Los productores quieren que suba el precio del artículo en el mercado interno, a lo que los industriales responden, simplemente, que nunca hay valor que les venga bien a los cañeros.

La dirigencia que representa a los dueños de los ingenios prefiere esperar los resultados finales de la campaña -que concluyó ayer- para ajustar los volúmenes de exportación de azúcar, y no se muestra muy desesperada porque se reactive el proceso, ralentizado por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Los industriales opinan que son satisfactorios los actuales precios del azúcar en el mercado nacional, de entre $ 190 y $ 200 la bolsa de 50 kilos (el valor mínimo se reduce a $ 185 para los cañeros), considerando que también obtienen buenos réditos por la producción y venta de alcohol, y por las exportaciones, ya que los precios externos del azúcar continúan siendo rentables. El desinterés de los industriales por exportar de inmediato tiene estrecha relación con la minicrisis que vivió el sector cuando finalizó la molienda 2010, cuando especuladores restringieron la oferta interna de azúcar y provocaron desabastecimiento en las góndolas, y se dispararon los precios al público. La industria intentó por todos los medios restarles veracidad a las afirmaciones de que faltaba azúcar, pero la tendencia alcista de los precios era suficiente evidencia del desequilibrio en el mercado. O sea, para afuera los dueños de ingenios se muestran confiados en que esta vez no faltará la mercadería, pero por las dudas... En la campaña pasada, el ingenio Ledesma se vio obligado a importar gran cantidad del producto para evitar un descalabro en la oferta al mercado interno. Ese azúcar todavía se vende en los supermercados. Por ahora, las ventas al exterior se ubican en las 64.000 toneladas de azúcar, y se pretende sacar al menos otras 150.000 toneladas. El viernes, el gobernador, José Alperovich, se comunicó con Moreno precisamente para ver qué posibilidades habría de disponer de la autorización necesaria para concretar los envíos que faltan.

El encuentro que mantuvieron esta semana los industriales y cañeros que integran la mesa de seguimiento de las exportaciones de azúcar tuvo un comienzo difícil, porque los productores tenían varios reclamos que hacerles a los dueños de ingenios. Los cañeros consideran que el precio actual, que se mantuvo todo el año, perdió poder económico a causa de la inflación, y presionan para que se limpie de excedentes el mercado a fin de que se generen subas. Luego, cuando los industriales les aseguraron que iban a inmovilizar mediante warrants el azúcar que resta exportar hubo alivio y se distendió la reunión.

Las perspectivas para el año próximo son muy alentadoras, en especial porque se preanuncia que los buenos precios externos del endulzante se mantendrán en niveles rentables, al tiempo que se garantiza la canalización de excedentes de caña en la producción de alcohol para mezclar con las naftas. En lo productivo, se esperan aumentos en los volúmenes de materia prima, por efecto de una sostenida expansión del cañaveral, de manera que no es descabellado pensar en un 2012 "redondito", con mucho azúcar y alcohol, y buenos precios.