La persecución a consumidores sólo es útil para "engordar" las estadísticas de operativos antidrogas, sostienen los expertos que en los últimos años defendieron el proyecto de despenalización de la tenencia de drogas para consumo personal. Del otro lado de la vereda, quienes están en contra, remarcan que esta medida dispararía los niveles de consumo en el país.

"Como sea, lo que hay que repensar sí o sí es este sistema basado en el control de la sustancia. Hay que repensar seriamente cómo se quiere seguir enfrentando la problemática de las drogas. Hasta aquí, el modelo represivo de persecución del tráfico no es más que una persecución de adictos que no ha tenido ningún resultado positivo", expresa, sin vueltas, Alberto Calabrese, miembro del Comité Científico de Control de Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Criminalidad Compleja.

"No logramos gran cosa y las estadísticas lo muestran: se decomisa sólo el 10% de lo que se consume. Este modelo no funciona y cada vez funciona menos; cada vez tenemos peores enemigos. Es muy difícil llegar a los más grandes narcos. Tienen demasiado poder para estar presos. Cuando caen es porque sencillamente entran en conflicto con el poder", explica. El especialista, en una entrevista telefónica, describe que la mayorías de las cárceles tienen presos por drogas que pertenecen al tráfico intermedio. "A los grandes narcos no los conocemos. Ellos difícilmente vayan a pagar algo", apunta.

"Estamos perdiendo el tiempo; por centrarnos en la tarea de reprimir descuidamos el aspecto social, que es fundamental para reducir el consumo", indica.

Según Calabrese, la sociedad tiene la esperanza errónea de que todo se resuelve persiguiendo al vendedor. "Por eso les aconsejo a las madres que dejen de centrar su preocupación en el vecino que vende drogas. La clave es abrir más participación barrial, que vean la posibilidad de desarrollar cooperativas, de generar trabajo, deportes. Hay que hacer grandes trabajos en los barrios, recuperar la juventud. Es una problemática muy grande. Hoy tenemos una juventud llena de frustraciones, que piensa que no tiene oportunidades. Y esta es la verdadera amenaza", concluye.