¿Te acordás de cada mueble de la casa, de cada regla del juego, de cada detalle y costumbre? Bueno, borrá todo eso de un plumazo. Lo que se viene ahora es totalmente distinto, anticipó Mariano Peluffo, histórico conductor de los debates del reality. El presentador mantiene la misma reserva que el resto de los realizadores, aunque en los últimos días -acosado por la prensa del espectáculo- se animó a adelantar: "será totalmente distinto (a las ediciones anteriores). No habrá parecido alguno con el Gran Hermano anterior, desde ningún lugar. Se vienen muchos cambios".

Y eso fue todo. O casi todo, porque Peluffo también indicó que los participantes son muy, pero muy atractivos desde todo punto de vista, y que este estreno alienta las buenas expectativas de la producción, en razón de las modificaciones introducidas. "El secreto de hacer un Gran Hermano que funcione es que no se parezca al anterior, y creo que vamos por ese camino, así que estoy muy contento", declaró.

El mutismo del conductor no ha impedido, de todos modos, que trasciendan novedades fundamentales en el juego, como el hecho de que el premio mayor -en principio de un millón de pesos- fluctuará según la cantidad de veces que el participante esté nominado. Es decir, cada vez que uno de los chicos quede en placa, se le descontarán $ 25.000 de la posible retribución final, que sólo alcanzará en caso de resultar ganador o finalista.

Casa rica, casa pobre

También se supo que las pruebas serán individuales (hasta ahora habían sido grupales) y se premiarán con dinero ficticio. Estos billetes servirán a los integrantes para comprarse distintos productos (desde chocolate hasta perfume o ropa), lo que resultará en que haya chicos más adinerados que otros. Probablemente a esto aluden los rumores que aventuran que, dentro de la misma casa, habrá una estructura "rica" y otra "pobre".

Si no esa, es seguro que algún tipo de división habrá. La segunda casa es una de las innovaciones de esta edición y, como tal, objeto de múltiple conjeturas: que será menos lujosa que la principal, que en ella se podrán recibir visitas, que será el lugar adónde irán los castigados o en el que estarán los reemplazantes... Nada está confirmado.

Otra novedad es que la cantidad de participantes aumentará a 30 (en el último verano fueron 20) y, aunque está decidido que la eliminación sea doble, la extensión del programa será de seis meses, constituyéndose así en la versión argentina más larga de Gran Hermano (si los planes se cumplen, finalizará en abril). Todos estos misterios se develarán en cuatro días.