BRASILIA.- El diputado comunista Aldo Rebelo, quien hace diez años llevó adelante una investigación sobre corrupción en el fútbol, fue elegido por la mandataria del Brasil, Dilma Rousseff, como nuevo ministro de Deporte, en reemplazo del renunciante Orlando Silva, acosado por denuncias de irregularidades en esa cartera.
"La Presidenta me ofreció el cargo y yo acepté", admitió Rebelo, de 55 años, quien fue presidente de la Cámara de Diputados y ministro de Coordinación Política y Relaciones Institucionales del Gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva. Tanto él como Silva militan en el Partido Comunista.
El nuevo funcionario impulsó tres años de investigaciones sobre anomalías en el fútbol (en especial, en los acuerdos económicos con la empresa transnacional Nike), en las que fueron revelados numerosos indicios de irregularidades; aunque no hubo sanciones, la pesquisa deterioró las relaciones de Rebelo con el presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, Ricardo Teixeira, quien hoy preside el comité organizador del Mundial 2014.
Al ministro entrante le tocará ahora resolver la crisis generada en el Ministerio del Deporte hace casi dos semanas, tras las denuncias de que Silva cobró sobornos de ONGs interesadas en obtener financiación pública para proyectos de desarrollo deportivos infantiles en comunidades pobres. Se especula con la posibilidad de que se deje sin vigor todos los convenios firmados para que puedan ser investigados.
Este es el sexto cambio del gabinete desde la asunción de Rousseff como jefa de Estado, en enero: por denuncias de corrupción, ya dejaron sus cargos Antonio Palocci (Gabinete Civil, una suerte de ministro coordinador); Alfredo Nascimento (Transporte); Wagner Rossi (Agricultura) y Pedro Novais (Turismo), mientras que la salida de Nelson Jobim (Defensa) fue por una decisión política. (Télam-Reuters-DPA)
"La Presidenta me ofreció el cargo y yo acepté", admitió Rebelo, de 55 años, quien fue presidente de la Cámara de Diputados y ministro de Coordinación Política y Relaciones Institucionales del Gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva. Tanto él como Silva militan en el Partido Comunista.
El nuevo funcionario impulsó tres años de investigaciones sobre anomalías en el fútbol (en especial, en los acuerdos económicos con la empresa transnacional Nike), en las que fueron revelados numerosos indicios de irregularidades; aunque no hubo sanciones, la pesquisa deterioró las relaciones de Rebelo con el presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, Ricardo Teixeira, quien hoy preside el comité organizador del Mundial 2014.
Al ministro entrante le tocará ahora resolver la crisis generada en el Ministerio del Deporte hace casi dos semanas, tras las denuncias de que Silva cobró sobornos de ONGs interesadas en obtener financiación pública para proyectos de desarrollo deportivos infantiles en comunidades pobres. Se especula con la posibilidad de que se deje sin vigor todos los convenios firmados para que puedan ser investigados.
Este es el sexto cambio del gabinete desde la asunción de Rousseff como jefa de Estado, en enero: por denuncias de corrupción, ya dejaron sus cargos Antonio Palocci (Gabinete Civil, una suerte de ministro coordinador); Alfredo Nascimento (Transporte); Wagner Rossi (Agricultura) y Pedro Novais (Turismo), mientras que la salida de Nelson Jobim (Defensa) fue por una decisión política. (Télam-Reuters-DPA)