Los niños le sirvieron de "escudo" a un remisero que se resistió al secuestro de su auto, en la autopista que une Tucumán con Famaillá.

El conductor del auto, al que le pidieron los papeles requeridos para trabajar como remise, sentó a sus niños en el capó y se tiró al suelo. Un lector captó el momento en una foto y la envió a LA GACETA.