Un periodista renegaba porque un diario de Santiago del Estero había levantado textualmente la nota sobre el condenado Pablo Amín sin citar a LA GACETA. "Un afano en la web", se quejó. En estos tiempos en que todo circula por internet, pocos advierten que el plagio no sólo afecta a quien se esforzó por buscar y chequear los datos para elaborar la nota, sino que priva al lector de saber la génesis de lo que está leyendo. De ese justo enojo se habló en la Redacción, y del súbito cambio en la nota de la muerte de un bebé en Alberdi. La primera información -surgida de una fuente policial- decía que había sido violado y asesinado. Luego un fiscal aclaró que se había ahogado y descartaba el abuso. Hubo que modificar rápidamente la información. Debates como estos son cotidianos en las redacciones, y siempre involucran un compromiso sobre el modo de informar a la comunidad. "La ética debe acompañar al periodista como el zumbido al moscardón", dice Gabriel García Márquez. Aunque haya quienes crean que eso no cuenta en estos tiempos.