Es el conjunto de rasgos o informaciones que individualizan o distinguen algo y confirman que es realmente lo que se dice que es, define el diccionario. La identidad es una suerte de sello de un individuo y de un pueblo, es lo que lo diferencia del otro. En 2008, alumnos de la escuela Nº 271 de Los Villagra, departamento Cruz Alta, una población de 800 habitantes repartidos en una veintena de manzanas, tomaron conciencia de que las calles carecían de nombres. Los estudiantes de 6º y 7º grado de ese establecimiento decidieron bautizarlas y generar un cambio en el plano de la comuna, que durante casi 100 años, había mostrado un croquis que decía "S/N" (sin nombre). Tras indagar en el pasado y a lo largo más de seis meses de intenso debate, los chicos eligieron nombres de tribus indígenas y de árboles autóctonos para bautizar las calles de su pueblo. El trabajo obtuvo en 2009 una mención de honor.

Lejos de conformarse con el halago obtenido, los alrededor de 70 chicos fueron por más: mensuraron su pueblo y numeraron las casas. Ello les valió el Primer Premio Nacional "Escuelas Solidarias", por el proyecto "Buscando nuestra identidad". De 1.800 proyectos que se presentaron de todo el país para este importante concurso, la escuela rural cruzalteña se posicionó como finalista entre los 13 mejores. Y entre este grupo obtuvo el primer lugar: $ 15.000 para continuar el proyecto, un diploma con altos honores.

"Queríamos ser los mejores, y lo logramos", dijo uno de los alumnos, que con sus compañeros viajó por primera vez en avión, invitados por la Nación. "Estábamos estudiando mediciones y fracciones: cuántos metros tenía una cuadra, cuántas cuadras una manzana, cuánto medía media manzana, y así sucesivamente. Sacamos los metros entre vivienda y vivienda desde el canal que divide Los Porceles de Los Villagra, sumando las calles paralelas de norte a sur, diferenciándolas de las perpendiculares", relató uno de los chicos. "Mucha gente del pueblo criticó el proyecto porque decían que era tarea de profesionales, pero nosotros demostramos que cuando uno se propone algo, lo consigue si trabaja mucho", agregó otro. Los niños dijeron que les falta completar la numeración de las casas en algunas cuadras, pero mientras tanto están forestando las calles con lapachos amarillos para diferenciar su comunidad de Los Vallistos que posee lapachos rosados. Sería interesante que así como han nominado las calles de la localidad, que le buscaran un nombre a su propia escuela.

En otras oportunidades, hemos comentado en esta columna la importancia de la educación para generar cambios positivos en la sociedad. La experiencia muestra cómo los chicos estimulados por docentes con vocación pueden, a partir las matemáticas, plantearse problemas de la comunidad donde viven y buscarles una solución que beneficie a todos. Si en todas las escuelas se estimulara a los alumnos a rastrear, por ejemplo, la historia del barrio o entrevistaran a las personas más ancianas y memoriosas; estudiaran la historia, la cultura, la fauna y la flora de Tucumán, los pueblos originarios de esta región, seguramente tendríamos ciudadanos más comprometidos con la búsqueda del bien común. El recopilador Juan Alfonso Carrizo decía que la mente de los chicos es como una esponja porque todo lo absorbe. Cuando se dice que los niños son el futuro de una nación, no se trata de una exageración.